¿Qué hay de equivocado en la HOMEOPATIA?
James Manjackal MSFS

Mucha gente me escribe y me pregunta: “¿Qué hay de malo en la homeopatía? ¿Puede usarla un cristiano? ¿Está relacionada con la Nueva Era y con lo esotérico?” etc. Tengo que decir que no he llevado a cabo un estudio profundo sobre la materia, pero he visto los efectos perniciosos que produce en los cristianos y en su vida espiritual.  He visto a mucha gente con problemas en su vida de oración, como falta de concentración, distracciones, sentimientos de cansancio, bostezos  durante la oración, dolores por todo el cuerpo especialmente cuando invocan al Sagrado Corazón de Jesús, imaginaciones malas en especial inmorales durante la meditación cristiana etc. Todos ellos admitieron que habían estado haciendo tratamientos de homeopatía, y cuando les requerí para que abandonaran, fue entonces cuando fueron capaces de rezar con normalidad.
Recientemente vino un hombre a mí y me dijo que no era capaz de rezar en lenguas aunque llevaba mucho tiempo en la Renovación Carismática y en grupos de grupos de oración. Había estado tomando medicinas homeopáticas para el insomnio. Le pedí que dejara esas medicinas y tomara las medicinas normales escolásticas (alopáticas) y fue entonces cuando pudo orar en lenguas.  Una monja en Eslovenia me dijo que el doctor que le había recetado homeopatía para curar su cáncer, le había pedido que dejara de recibir la Sagrada Comunión para que las medicinas tuvieran un mejor efecto.  Mucha gente en Alemania, Austria y Francia me dicen que los médicos homeópatas a la vez que les recetan las medicinas, les aconsejan no hacer la Señal de la Cruz o invocar el nombre de Jesús antes de tomar los fármacos homeopáticas, pues los cristianos suelen hacer  todo acompañados con la Señal de la Cruz o con una pequeña plegaria. ¿Por qué esta excepción con la homeopatía?  ¡Quizá porque la Señal de la Cruz o el Nombre de Jesús pueda minar el poder o la energía de los productos homeopáticos!

Tengo un testimonio personal para compartir con vosotros. Hace 13 años un doctor católico homeopático me pidió que bendijese su clínica homeopática. Me fui contento a su clínica con las oraciones usuales del ritual Romano y esparcí el agua bendita por todos los lados según me iba requiriendo. Después de unos días me llamó y me dijo,  Padre James, después de que bendijiste y esparciste agua bendita sobre mi clínica y sobre los fármacos, tuve que tirar todos los fármacos porque habían perdido toda su “potencia”. ¡Gracias a Dios que no me amenazó con demandarme! Entonces le pregunté al mismo doctor por la perdida de “potencia” (poder) de las medicinas siendo que había rezado por ellas con el poder del Espíritu Santo. Tuvo que admitir que el poder de las medicinas era algo contrario al poder del Espíritu Santo. Entonces me pidió que observara la parte de atrás de los botes de las medicinas alopáticas en donde está claramente declarado el porcentaje de cada uno de los compuestos, por ejemplo Carbohidratos 15%, Magnesio 20%, Alcohol 5%, agua 10% etc. mientras que una declaración así no figura en los botes o paquetes de las medicinas homeopáticas, en vez de esto lo que se muestra en estas medicinas es su efectividad mediante “potencias” por ejemplo, potencia de 1000,spotencia de 10000, una potencia de un millón etc. El mismo doctor admitió su ignorancia sobre el origen de este poder o potencia. Afirmó que el principal efecto de los fármacos homeopáticos era el efecto placebo. Está claro que la potencia es un poder oculto. Yo no hago ningún juicio sobre la homeopatía pues yo no soy un experto en ella, pero les diré una cosa a mis hermanos cristianos: no es bueno que un cristiano la use o la practique, sea cual sea el efecto que pueda aportar a la gente enferma. Está claro que la potencia es un poder escondido (poder oculto). Muchos tratamientos esotéricos y de la nueva era (terapias alternativas) se anuncian diciendo que son  “baratas y no tienen efectos colaterales” pero no dicen que el principal efecto colateral sobre los cristianos es que “aleja a los cristianos de Cristo y de la Iglesia y de la salvación que Cristo ha traído a este mundo”. El documento vaticano “Jesucristo, Portador del Agua Viva” habla claramente del peligro oculto de la homeopatía y de otras medicinas basadas en poderes ocultos.

A continuación publico algunos artículos y fragmentos de eminentes doctores y expertos en la materia y dejo para los lectores el discernimiento y el juicio.
 
 

Testimonio de la Dra. Emília Vlcková

Soy pediatra. Tengo cuatro hijos de 14, 12, 9 y 6 años. Desde 1995 hasta el 2000 completé un periodo de formación en homeopatía. Tengo el certificado de la Escuela Austriaca de Homeopatía. Después asistí a conferencias de la llamada “Homeopatía Revolucionaria India” y terminé también unos cursos sobre BIHOST (método de regulación del metabolismo bioquímico-homeopático). Como por esa época estaba principalmente de permiso de maternidad, usé la homeopatía para curar a mis hijos y a los hijos de mis amigos con fármacos  homeopáticos. Estaba muy entusiasmada con este tratamiento. Pensaba que les estaba dando inocentes pastillas hechas con hierbas medicinales.

Mis hijos fueron tratados de una infección del tracto respiratorio superior. Curé a mi hija que tenía bronquitis después de que los antibióticos mostraran no tener efecto. Tenía una verruga y desapareció al día siguiente después de haber usado mis fármacos homeopáticos. Hubo veces que los fármacos homeopáticos que suministré a mis amigos no tuvieron efecto, pero tomé ese hecho como consecuencia de mi ignorancia. No obstante, más tarde, mis hijos comenzaron a tener diversos problemas de salud, los cuales no los podía explicar en absoluto. Los problemas  eran más bien de naturaleza psicológica que de tipo físico.

¿Qué pasó luego? Nuestro sacerdote me hizo saber que estas formas de tratamiento estaban apoyadas por la Nueva Era, pero, como yo defendía la homeopatía obstinadamente, acabó  diciéndome que continuara investigando. Y de esta manera asistí a más cursos. Incluso me compré los aparatos que nos recomendaban. Planeé dedicar mi tiempo a la homeopatía después de la baja por maternidad. Sin embargo, había en mí un gran desasosiego. No sabía cual era el auténtico origen de esas drogas. Leí todo lo publicado sobre la homeopatía y pedí a diversas personas su opinión sobre ello. Bien, nadie me dio una respuesta satisfactoria.

Leí incluso el punto de vista sobre la homeopatía de la Conferencia de Obispos Eslovacos (publicado en un periódico católico eslovaco en 1996); lo percibí como si la Iglesia estuviese de acuerdo con mis métodos terapéuticos. No obstante mi conciencia me decía “¡no cures!”. Esto es por lo que yo rehusaba a tratar a desconocidos. Sólo trataba a mis amigos y administraba fármacos homeopáticos exclusivamente a mis hijos. Eran como una especie de conejillos de indias para mí. Por un lado el desasosiego prevalecía en mi corazón y por otro lado los fármacos homeopáticos me atraían y me impresionaban. No era capaz de entenderlos y quería siempre conocer la verdad y la buscaba. Entonces, sucedió algo que cambió mi mente radicalmente. Hubo dos razones para ello:

Una amiga mía me habló sobre un alcohólico al que habían encontrado tirado en el suelo en una fría noche de invierno. Lo trajeron a casa y rezaron sobre él una oración de liberación del demonio del alcoholismo. Un mes más tarde, vieron que había dejado de beber y había comenzado la preparación para recibir los sacramentos. Ella me explicó esta oración. La escuché por primera vez.
Asimismo, recibí el libro de la Doctora Judith Erdélyová: La medicina alternativa a luz de la Biblia (MSEJK, Bratislava, 2000). Dr. Judithy Erdélyiovej:  Alternatívna medicína vo svetle Biblie (MSEJK, Bratislava 2000). La autora ponía a la par frecuentemente a la medicina alterativa –en la que incluía a la homeopatía- y al ocultismo. Me quedé horrorizada porque pensé que yo también podría tener algo en común con ello. En casa, caí de rodillas ante la cruz y oré: “Jesús, expulsa de mí al espíritu del ocultismo y de la magia”. Pedí además, por los dones del Espíritu Santo. Esta oración salió de mi corazón que estaba hecho pedazos. Solamente mucho tiempo después comprendí cuanto había cambiado la orientación de mi vida. Los pensamientos que atravesaron mi mente después de esta oración fueron realmente maravillosos. De repente caí en la cuenta. ¡Los aparatos!
En el último curso de formación había comprado dos aparatos y estaba convencida de que destinaría mi tiempo a la homeopatía y que los usaría. Podemos examinar a un paciente y determinar el fármaco homeopático adecuado mediante las medidas tomadas por un instrumento basado en el método EAV (Electro Acupunture Voll Test). Permite ahorrar mucho tiempo. Por supuesto que los homeópatas emplean mucho tiempo buscando el fármaco homeopático en el Repetitorium y en el Materia Medici. Gracias a este aparato los fármacos homeopáticos pueden ser fabricados a partir del agua pura… Le basta al homeópata para disponer de fármacos de diagnóstico homeopáticos. Este instrumento le proporciona al paciente las gotas homeopáticas que produce, esto es, agua tibia a la que se le transfiere la información homeopática. Este aparato mide además la energía entre dos puntos de acupuntura diferentes.

Este instrumento se vende en los cursos de formación por representantes de ventas extranjeros. Tuve que tomar una decisión rápida. Mis colegas me recomendaban comprar un aparato de este tipo. Cuando lo compré no pensé en la forma en que funcionaría. Después de que recé la oración de auto-exorcismo, me di cuenta que el aparato fabrica fármacos homeopáticos a partir de agua tibia. ¡Es magia! Fui comprobar las unidades que este aparato usaba para medir la energía entre los puntos de la acupuntura. No había ningún tipo de unidades en el dial. Entonces observé que este aparato ofrecía solamente dos simples respuestas (de la misma forma que lo hace el péndulo): dice “sí” –cuando la luz está entre 80 y 90, o “no” –cuando el aparato luce entre 50 y 60. Estaba asombrada y me di cuenta de que aquello era algo oculto. Los practicantes de la medicina alternativa se expondrían abiertamente al ridículo usando un péndulo; pero hoy en día es fácil montar con un diseño moderno un dispositivo así – y esta es una solución eficiente. Mi aparato estaba aún en garantía. Quise devolverlo inmediatamente y que me devolvieran el dinero –cuesta 50.000 coronas eslovacas (1660 euros). Llamé a los comerciales diciéndoles que se había averiado. Me dijeron que este aparato nunca se podía romper… Prístroj som mala v záruke. Chcela som ho okamžite vrátit' a dostat' naspät' peniaze – stál 50-tisíc Sk. Volala som obchodným zástupcom, že sa pokazil. Vysmiali ma, že co sa už môže na nom pokazit'… (en eslovaco).

El otro aparato –el diario de bolsillo Psion- tiene el aspecto de un teléfono móvil grande. El nombre del fármaco homeopático y el del paciente se pueden escribir en la pantalla. Al pulsar la tecla “Mode”, el homeópata envía la información (es decir, el fármaco homeopático) directamente al organismo del paciente. Esta información se puede enviar incluso a la distancia, si el homeópata conoce la fecha de nacimiento del paciente. ¡Increíble! ¡Esto es lo que yo había estado creyendo!

Usé ese aparato algunas veces. Funcionaba. No necesitaba ningún fármaco homeopático. Bastaba tener conmigo este aparato. Durante nuestros últimos cursos de formación, el conferenciante hacía énfasis en el hecho más importante era la transferencia de información. En ese momento me sentí como si tuviese la cabeza de chorlito –Había asistido a cinco años de cursos de formación y nunca había oído nada de eso hasta entonces…
Le pregunté a mi hermano que era ingeniero electrónico qué tipo de información enviaba este aparato y porqué funcionaba. Mi hermano me dijo que sólo una persona ingenua podía creer en tales cosas. Después le echó un vistazo al aparato y dijo: “es simplemente un diario electrónico fabricado en 1989”. Yo no entendía nada.

Después de rezar comprendí que no había nada en el dispositivo y que funcionaba. ¡Debe ser mágico! ¡Debe de ser algo oculto! Después, me enfadé por el montón de dinero que había derrochado. Luego hablé con una homeópata. Me preguntó por qué quería que se me devolviera el dinero; así que le dije que había averiguado que el aparato funcionaba a través de la magia blanca y no quería seguir usándolo. Su respuesta fue sorprendentemente triste “y, ¿de que crees que se trata?” Yo estaba estupefacta. La homeópata sabía que era algo mágico pero en los cursos de formación ¡nadie lo había mencionado!

No obstante, yo no concebía la esencia de la homeopatía.  ¿Por qué la homeopatía podía ser usada incluso a través de instrumentos ocultos? Todavía no estaba muy segura de estos aspectos, así que comencé a estudiar. El primer libro con el que me topé me lo compró mi marido; era una carta pastoral  de la Conferencia Toscana de Obispos “Magia, Adivinación e Influencia del Demonio (Enero 2001)."Conferenza Regionale dei Vescovi della Toscana, A proposito di magia e di demonologia, Nota pastorale, 1994". En la introducción se explica algo muy interesante: existe un tipo de magia imitativa mediante la cual cosas similares engendran a su vez cosas similares. En ese momento recordé el primer principio de la homeopatía –cosas similares se curan a través de una cosa similar (lo similar cura lo similar) – y comprendí que los principios de la homeopatía están basados en la magia. Mi decisión sobre la homeopatía fue clara: nada de homeopatía en absoluto. Ni siquiera la de la Escuela Francesa. Esto es algo  mágico ¡magia blanca! No tiene nada que ver con hierbas o minerales. De forma gradual comencé a darme cuenta de cosas que no había entendido en mis cursos de formación y comencé a comprender la cuestión…

Alejándome de el demonio de la homeopatía

Como había mencionado anteriormente,  mis hijos comenzaron a tener problemas. Mi hija mayor (tenía nueve años cuando tomaba los fármacos homeopáticos) tenía pesadillas que la despertaban y la asustaban: Yo estuve pensando en varias causas, pero ni siquiera se me pasó por la cabeza que la razón pudiera residir en los fármacos homeopáticos. El peor momento fue cuando ella vio al diablo en un sueño. El diablo quería que le dijese que sí; y a continuación vio a otro diablo que le quería cortar los brazos y las piernas. Mi hija y yo dijimos la oración de liberación del espíritu de la homeopatía. Sus sueños nunca volvieron pero su miedo cuando se quedaba dormida duró mucho tiempo.

Mi segunda hija no podía respirar durante la noche y fue de mal a peor. Ella no tenía ningún resfriado, no tenía mucosidades en la nariz ni ninguna alergia. Su estado de salud era muy delicado –no podía respirar. Continuamente intentaba soplar por la nariz. Se volvía loca. Daba golpes con sus piernas sobre la cama hasta que despertaba a sus otros hermanos. Una vez me dije a mi misma: ¡intenta rezar! Estando en este estado puse mi mano sobre ella y recé la oración de liberación del espíritu de la homeopatía. Con gran sorpresa por mi parte, se quedó dormida. De la misma forma, las siguientes noches durmió sin ningún problema.

Mi hijo (tres años de edad en esa época) mostraba un terrible e incomprensible estado de agresividad cuando se le denegaba algún dulce antes del desayuno o de la comida. Tiraba las cosas de los estantes y luego comenzaba a arrojar todas las cosas del armario. Todos los métodos educativos que había empleado habían sido en vano. Una vez me dije a mi misma, intenta rezar. Después de la oración se calmó y comió algo. Aún hoy le gustan los dulces, pero ahora es capaz si es necesario de renunciar a una golosina. Algunas veces se enfada pero obedece.

No he rezado la oración de liberación sobre mi hija más joven. Ella tenía seis meses cuando dejé de usar la homeopatía. Le di bastantes fármacos homeopáticos pero no usé con ella los principales fármacos homeopáticos.

Había otra cuestión, ¿Y luego, qué? Los ejercicios espirituales para la sanación interior me ayudaron mucho. Comprendí la situación en la que había estado. Leí la Escrituras de forma intensa, quemé todos mis libros homeopáticos –fortalecida por este pasaje bíblico: “Muchos de los que habían usado la magia reunieron los libros y los quemaron delante de todos” (Hechos 19, 19).  Sin embargo, no sabía que hacer con los aparatos. Tardé siete meses en comprender que también los debía destruir. Mi marido los desmontó y los quemó. Y mi corazón quedó lleno de paz…
 

La vida del fundador de la homeopatía

Es esencial conocer la personalidad y los trabajos principales del Doctor Samuel Hahnemann, que fue quién descubrió los principios de este método. Desde la muerte de este controvertido doctor, nadie ha aportado cambios considerables a sus métodos de tratamiento. 

Christian F. Samuel Hahnemann fue el hijo de un pintor de porcelana en Meissen en 1755. Fue un alumno con mucho talento y pronto le dieron la oportunidad de estudiar en la escuela del príncipe Sankt Afra. Además del francés, estudió también inglés, griego y latín hasta tal punto que posteriormente pudo ganarse la vida traduciendo (pues era un estudiante de los más  pobres). A los 20 años comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Leizpig. A continuación continuó sus estudios durante en Viena  dos años en el mismo sitio que el famoso médico Von Quarin. Se familiarizó con el barón Samuel Von Brukenthal quién le contrató como médico de familia y bibliotecario. El masón Von Brukenthal lo introdujo en una logia masónica en la que se inició a los 22 años. Aprendió algo sobre el deísmo (una enseñanza que dice que Dios existe, que Él es la causa original del mundo, pero que Él no interviene en el desarrollo posterior del mundo –el mundo se desarrolla según sus propias leyes –nota del editor). Terminó sus estudios escribiendo una tesis en donde mencionó por primera vez al fundador del denominado magnetismo animal, Anton Mesmer, en ese tiempo una persona muy conocida. Después de finalizar sus estudios, Hahnemann, ya como doctor, se instaló en Hettstedt, después en Dassau, en donde se casó con Henriette Kuchler, la hija del farmacéutico local. Debido a los fracasos en el ejercicio de su profesión, se alejó más y más de la medicina. No obstante, su actividad traductora era apasionada. Cuando tradujo los artículos para el  Materia Medici del científico inglés Cullen, Hahnemann criticó como Cullen entendía los efectos de la corteza de la quinina.

A través de sus experimentos dio con la homeopatía. A partir de entonces trabajó sin descanso en tareas de investigación, para definir los resultados del nuevo principio curativo.  En 1796 publicó su famoso ensayo sobre el nuevo principio para descubrir las virtudes curativas de las sustancias medicinales y mencionó por primera vez el principio homeopático similia similibus curentur (lo similar cura lo similar).

Inmediatamente después, hubo una disputa entre los eruditos de la medicina escolástica pues rechazaban categóricamente este método de tratamiento. A pesar de su gran aversión, Hahnemann hizo un doctorado superior en la universidad de Leipzig en donde había enseñado la homeopatía desde 1811. Al mismo tiempo era médico de medicina general y se las arreglaba para curar a la gente de una forma extraordinaria según el testimonio de sus seguidores. En su obra “Organon de terapéutica” publicada en 1810, describió el origen y la forma de llevar a cabo los principios de su tratamiento.

En Leipzig, Hahnemann se vio envuelto en una discusión sobre los farmacéuticos debido a la administración independiente de fármacos  a sus pacientes. Le prohibieron fabricar medicinas, Así que se fue a Kothen en donde pudo llevar a cabo sus actividades de medicina alternativa bajo la protección del duque. Aquí tuvo un periodo de tranquilidad en su vida que la dedicó al desarrollo de la homeopatía. Los artículos en el boletín del imperio alemán fueron un gran medio para la difusión de la homeopatía. El editor de este boletín era Rat Becker, otro masón.

A pesar de su avanzada edad, Hahnemann  perfeccionó su arte de sanación. Extendió también el segundo principio de la homeopatía más allá del límite de lo medible –es decir, el principio de la dinamización o de la potenciación. En aquel tiempo recomendaba a la gente no tomar medicinas  sino “sólo olisquearlas un poco”. Ya viudo con 80 años, se casó con casó con una joven pintora francesa de 35 años,  Melanie d’Herville y se trasladaron a Paris. Aquí formaron un grupo de homeopatía en un centro extra-hospitalario. Murió el 2 de julio de 1843.

Organon del arte de curar

En 1810 Hahnemann publicó en Leipzig el Organon de terapéuticas racionales. Después, fue traducido con el título de Organon del arte de curar. En esta obra dejó plasmados los fundamentos de la filosofía y de la metodología del tratamiento homeopático. En el prólogo de su sexta edición criticó a la medicina alopática de aquel tiempo, y propuso un nuevo arte de tratamiento –la homeopatía- es decir, el método que él había inventado. Lo definió como un método de tratamiento que es completamente diferente al de los métodos alopáticos. Afirmó que las enfermedades eran causadas meramente por un trastorno de la energía espiritual que reactiva el cuerpo humano. Usando el correcto remedio homeopático se puede provocar un cambio dinámico-espiritual y reajustar el estado del paciente. Les administraba a sus pacientes pequeñas dosis de sus medicamentos. Afirmaba que la vieja escuela, la medicina clásica, es lo opuesto a la homeopatía, de la misma forma que la noche se opone al día.

Hahnemann criticaba los principios de la medicina alopática porque intenta encontrar las causas de la enfermedad y así eliminar su causa.  Sin embargo, afirmaba que la mayoría de las enfermedades tenían un origen espiritual; por tanto, su causa no podía ser conocida mediante los sentidos humanos. Insistía en que las causas de las enfermedades no eran de naturaleza material. Incluso consideró que las observaciones hechas por anatomistas, patólogos anatomistas y psicólogos eran todas obra de la mera imaginación. Insistía repetidamente que las causas de las enfermedades no eran de naturaleza material. El no creía en la transferencia material de una infección, por ejemplo, a una herida o a la piel. Pensaba que los puntos de vista sobre el origen y de la esencia de las enfermedades eran incorrectos. Creía que la enfermedad en el organismo humano estaba causada y se mantenía  solamente por la energía dinámica espiritual. Hahnemann se refería a la sabiduría y al buen Creador que le permitió descubrir este arte de tratamiento –la homeopatía. Podría parecer que fuese un cristiano creyente. Pero, ¿qué fuentes teológicas hay tras todo esto?

Si Hahnemann profesó el cristianismo, entonces podríamos buscar una justificación de sus teorías espirituales en la Palabra de Dios, en las Escrituras. Sin embargo, la verdad es al contrario. Hahnemann rechazó lo básico del Evangelio incluyendo a Jesucristo. En su carta a su discípulo Stapf (Brief an Stapf, Kothen 1830) escribió:

“Considero el hecho de que hoy leamos a Confucio como un signo importante de nuestra era. Pronto lo abrazaré en el reino de las almas felices. Abrazaré al benefactor de la humanidad quién nos estuvo guiando por la senda correcta hacia la sabiduría y a Dios, seis siglos y medio antes que el soñador”.

Según esas afirmaciones de mal gusto de Hahnemann, ese soñador fue Jesús de Nazaret quien aparentemente no llevó a Hahnemann por el camino recto de la sabiduría, y fue quién quiso luchar al lado de los pecadores y publicanos por el arduo camino del Reino de Dios en la tierra. Ese hombre del dolor, que le hablaba al ladrón en la cruz, es inaceptable para Hahnemann. Es en realidad un insulto para quién ama la sabiduría esotérica (A. Fritsche, "Hahanemann - Die Idee der Homeopatie", "VI edición, p. 264)

Hay un hecho trágico e inalienable evidente: Hahnemann construyó su conocimiento según la religión natural que estaba en aquel tiempo muy difundida. Desde su juventud hasta su muerte fue un leal seguidor del ya mencionado deísmo. Su extensa obra (artículos y manuscritos) y asimismo su temprana filiación a una logia masónica revelan su auténtica actitud espiritual.

¿Cuál es la opinión actual sobre el Organon? Incluso hoy en día, la homeopatía es llevada a cabo en base a los mismos principios que en tiempos de Hahnemann. Los seguidores de este método piensan que sus puntos de vista todavía se cumplen. No obstante, casi todos ellos evitan las palabras metafísicas de Hahnemann y olvidan el hecho de que sin las ideas espirituales de su fundador el funcionamiento de la homeopatía es incomprensible. Suprimen las explicaciones originales  basadas en lo espiritual y las sustituyen con nuevos términos “científicos”. Hasta ahora, casi doscientos años después, no ha sido mostrada ninguna evidencia natural o científica basada en resultados de investigación que expliquen los principios básicos de la homeopatía.

Ensayos clínicos y registro de fármacos homeopáticos.

Ninguno de los ensayos clínicos cuidadosamente diseñados ha tenido éxito en probar de forma fiable la efectividad de los fármacos homeopáticos. En el prestigioso diario médico Lancet (vol 344 – 1994) El Dr. Reily, un homeópata, presentó un estudio sobre la eficiencia de las drogas homeopáticas en la terapia del catarro alérgico. Afirmaba que los fármacos homeopáticos eran más eficientes que el placebo. Sin embargo, en el siguiente número de esta revista (vol. 345 -1995) se publicó un artículo afirmando que este ensayo tenía errores significativos que podían falsear completamente sus resultados.

En 2002, el British Medical Journal (vol. 324) publicó ensayo clínico doble ciego aleatorio controlado por parte de Lewis et al: El uso de potencias ultramoleculares de alérgenos para tratar a la gente asmática alérgica a los ácaros del polvo doméstico. Participaron en el ensayo doscientos cuarenta y dos asmáticos que tenían una reacción positiva a los ácaros del polvo doméstico. Sin embargo, no se estableció ninguna diferencia entre los resultados  de un grupo que usaba placebos y otro usando medicamentos homeopáticos.

En el 2003, el British Journal Clinical Pharmacology publicó un estudio de Brien, Lewith y Bryant bajo el título: La homeopatía ultramolecular no tiene efectos clínicos observables. Es una prueba de ensayo doble ciega aleatoria controlando el placebo de la Belladonna 30C. El objetivo del ensayo era establecer si la dilución de la Belladonna 30C difiere en sus efectos del placebo. Sin embargo, los resultados no confirmaron ninguna diferencia significativa entre ambos grupos examinados. Durante el ensayo se registraron 37 efectos nos deseados, dos de los cuales fueron serios –un severo dolor de oídos que podría estar ligado al uso del fármaco homeopático Belladonna.

Me gustaría señalar que los experimentos anteriores fueron publicados en publicaciones extranjeras que no son accesibles fácilmente a los médicos en su práctica usual. No he encontrado ningún ensayo clínico en las revistas médicas eslovacas. En la obra de Lullman Farmacología y Toxicología (Grada 2002) podemos leer:

“Un grupo de expertos de la comisión europea decidió en 1996 que los fármacos homeopáticos tenían que estar sujetos a las mismas condiciones de pruebas  que se usan en la medicina científica y su eficiencia y seguridad tienen que ser probadas en las mismas condiciones (estudios clínicos controlados). Sin embargo, según el punto de vista actual de nuestras autoridades, el “éxito” de algunos métodos de importancia periférica (a los que pertenece la homeopatía) sólo puede ser juzgado por el personal que realiza el método respectivo. Esto es un anti-argumento que contradice a cualquier método científico crítico”.

Consecuentemente,  los fármacos homeopáticos (considerados aparentemente como fármacos) fallan en su atributo fundamental, esto es, su efectividad probada. En los países de la Unión Europea los fármacos homeopáticos son registrados incluso sin dicha efectividad. A la inversa, en los países en los que hay que probar su eficacia durante el procedimiento de registro (p. ej. en Noruega) no hay ningún medicamento homeopático registrado. En Eslovaquia los fármacos homeopáticos se registraron de 1991 a 1993 en el Instituto de Investigación de Fármacos y se pueden conseguir usualmente en farmacias. Su efectividad es juzgada por el homeópata de turno….

Punto de vista de las compañías médicas profesionales.

El consejo médico permanente de la Comunidad Europea (que reúne a las organizaciones médicas de los países de la UE) clasifica a la hemopatía como un método cuyos principios no están justificados científicamente. En Belgirate (Italia) en 1992, los ejecutivos de las compañías farmacológicas europeas tuvieron sobre la homeopatía puntos de vista negativos. Partiendo de la base del análisis de los principios homeopáticos y de estudios clínicos, muchos profesionales de las compañías médicas no aceptaron la homeopatía por ser un método amateur irracional. La Compañía Homeopática Eslovaca no pertenece a las compañías médicas expertas. La homeopatía en Eslovaquia puede ser ejercitada solamente como una “práctica de sanación”.

Conclusión

Cuando tomé parte de los cursos de formación en homeopatía, no se me requirió tener  ningún grado ni licenciatura en medicina. La homeopatía no es una disciplina médica de estudio y por lo tanto no se trata en la universidad. Esta cura no es una cura lege artis (según las recomendaciones de los métodos científicos). Si los médicos desatienden los métodos de curación recomendadas científicamente y prescriben una cura homeopática, podrían ser demandados por ello. La Compañía Homeopática Eslovaca acepta oficialmente a médicos y a farmacéuticos, pero sólo por el hecho de que quiere establecerse en el negocio médico. Pero hasta ahora no ha logrado su objetivo (debido a su método no científico).
Aporto esta contribución debido  a que quería señalar la esencia espiritual oculta de la homeopatía. Muchos médicos no tienen ni la menor idea sobre ello. En las clases de los cursos de formación se usan diversas formulaciones pseudocientíficas: energía vital, información, etc. Los médicos que estudien a fondo la homeopatía comienzan practicando el método EAV, la medicina china, etc. pueden llegar a caer en las trampas del ocultismo. Sus puntos de vista comienzan a cambiar gradualmente, y no es nada fácil el liberarse a uno mismo de todo esto…

Dr. Emília Vlcková


¿Homeopáticos u homeomágicos?

Análisis médico-científico sobre la panacea esperanzadora del siglo XXI

Por Alberto Carrara

En el mundo que conocemos el experimento más sencillo nos enseña que diluyendo un colorante nunca se obtiene un color más intenso. Tampoco sucede que al añadir menos azúcar al café se vuelva más dulce y sabroso. ¡Ojalá fuese así! Esto lo saben muy bien, desafortunadamente, todos aquellos diabéticos que llevan una dieta limitada en glucosa y sus derivados.

Este principio tan intuitivo parece caer en el olvido cuando se habla de la panacea esperanzadora del siglo: la homeopatía. Son millones de hombres, mujeres y niños que confían en estas prácticas, y no podemos imaginarnos la cantidad de médicos que utilizan esta homeopatía como filosofía de vida.

Existen también todas las farmacias, mejor dicho, para-farmacias, que añadieron el término “homeopáticas” en sus letreros, y numerosos hospitales denominados “homeopáticos”. En Italia en 1998 se contaban más de 6.000 médicos homeópatas y más de 4 millones de personas que utilizaban estos recursos (Diario italiano “Il Giornale”, 5 de diciembre de 1998). Actualmente uno de cuatro italianos utiliza la homeopatía.

Una comisión gubernativa de Australia concluía así su investigación sobre las llamadas “terapias homeopáticas”: “no existe ni un solo ejemplo en toda el área de la farmacología en el cual una sencilla dilución de un medicamento pueda inducir un aumento de la respuesta del mismo” (cf. Branson Hopkins, Homeopathy-some things are not what they seem, Jubilee-Wellington, New Zeland, p.13). Se podría irónicamente decir: ¡ojalá estos productos llevaran consigo algo del medicamento!

Es importante distinguir la homeopatía de la medicina natural. La medicina natural está basada en remedios fitoterapéuticos (medicamentos extraídos de las plantas) y representan el fundamento de la medicina occidental. Actualmente se denomina “tradicional” (en antítesis a la homeopatía y a muchas otras denominaciones).

La homeopatía es definida, por los mismos que la practican, como un método terapéutico enraizado en el principio hipocrático de la “ley de similitud” (similia similibus curantur) oportunamente manipulado. Cada sustancia, repiten los homeópatas, capaz de provocar síntomas en un sujeto sano, puede, a dosis muy reducidas, curar aquellos mismos síntomas en un sujeto enfermo. Si fuese verdaderamente así, no habría ningún problema.

El pequeño inconveniente se encuentra justo en el sentido de “dosis muy reducidas”. Sí, porque el otro gran descubrimiento de la “ciencia” homeopática es que diluyendo un principio activo (un medicamento) hasta llegar a tener la certeza físico-matemática y estadística de no encontrarlo, la solución que queda conservaría su eficacia terapéutica.

La ciencia nos demuestra que si una solución es sometida a un suficiente número de diluciones se llegará al tal punto en el cual no quedará ninguna molécula de esta sustancia en la solución. Esto se puede deducir racionalmente, incluso utilizando el famoso número de Avogadro, que establece que en un gramo-molécula están presentes 6 X 10^23 moléculas. Es decir que el número de moléculas presentes en una solución no es un número infinito y que es posible establecer el número de moléculas de una determinada sustancia que están presentes en una solución.

Cuando el límite dado por el número de Avogadro es superado, el número de moléculas presentes en la solución es cero.

Puestas estas premisas, se puede pasar a una demostración formal. Los que están familiarizados con “recetas” homeopáticas conocen muy bien la terminología “CH”. Esta sigla se refiere al grado de dilución de la mezcla de medicamentos prescritos. Pero, ¿a qué corresponde en lenguaje científico? Aquí se pueden consultar las tablas homeopáticas de conversión.

El límite de Avogadro es superado indudablemente a CH12. Para darse cuenta de esto consideremos, por ejemplo, un valor de CH22. Esto corresponde a una dilución 1 entre 100.000.000.000.000.000.000.000.000.000 Km3, es decir, usando una imagen, equivaldría a tener una sola molécula de medicamento en un volumen de agua o de solución de 73.333,3… billones de veces el volumen de toda el agua contenida en los océanos del globo terrestre. Y esto simplemente hablando de CH22. La mayoría de las “recetas” homeopáticas tienen CH100, CH200, etc.

No se puede sostener fácilmente que pueda ser eficaz un remedio que sólo contiene el equivalente de un mililitro de solución madre diluido en un ideal balón de agua cuyo diámetro debería ser de 140 años luz, unos 8 minutos la distancia que nos separa del sol, y sólo se trata del CH60.

Todo esto puede justificar las afirmaciones de eminentes científicos sobre la homeopatía. Presentamos algunos aquí. El Prof. Renato Dulbecco, Premio Nobel de Medicina en 1975, define así los productos homeopáticos: "líos sin valor". Rita Levi Montalcini, Premio Nobel de Medicina en 1986, considera la homeopatía una "así llamada terapia" cuyo principal valor es "ilusionar a los pacientes animándolos a recurrir a una curación que no tiene ningún fundamento científico”.

Entonces, se preguntaba el profesor Silvio Garattini, director del Instituto de Búsquedas Farmacológicas "Mario Negri" de Milán, “¿qué contienen aquellas bonitas latas multicolores que se encuentran en las farmacias?” Y se respondía sencillamente: “contienen todas la misma cosa: ¡nada!"

Si desde el punto de vista de las ciencias “tradicionales” nada de efectivo está, ni estará presente en estas “medicinas” homeopáticas, nos podríamos entonces preguntar en qué se fundan las “razones” de los homeópatas.

La respuesta quizás se puede vislumbrar en las palabras mismas del doctor George Vithoulkas, autor varios libros sobre la homeopatía. Él afirma que en las diluciones de la homeopatía el efecto curativo no es por un cierto material, sino implica otros factores, que el autor llama “una energía" (cf. George Vithoulkas, Homeopathy, The Holistic Health Handbook, Berkeley Holistic Health Center, Berkeley, Calif., And/OrPress 1978, p. 89).

Aquí llegamos, por fin, a la segunda “ley” de la homeopatía, la así llamada “dinamización”. Esta consistiría en la presencia, no científica y comprobable, de los "cuántos de energía" en la preparación homeopática, incluso no existiendo, por las elevadas diluciones, una sola molécula del medicamento. Esta supuesta “ley” equivale a una verdadera concepción mágica de la realidad. Se perfila como la puerta de entrada al concepto de “energía universal” característico de las filosofías orientales y esotéricas.

Como bien resumía Mirella Poggialini en un artículo publicado el 26 de septiembre de 1996 en el periódico de la Conferencia Episcopal Italiana Avvenire (Omeopatia, medicina o magia?): “cuando ya no está presente la materia que está a la base del remedio, queda, sin embargo, (dicen los homeópatas) el espíritu del remedio". Para la misma escritora está claro el intento panteístico, mágico y esotérico del “remedio”, totalmente incompatible con la fe cristiana.

Entonces, "la homeopatía es un método diagnóstico y curativo basado sobre la ley de los parecidos, es la medicina "de la persona", no "de los órganos", insisten los homeópatas. Esta definición tan aproximada está llena de malas informaciones y de medias verdades, construidas a propósito para convencer a los lectores más desprevenidos.

Nadie duda que la homeopatía no sea la "medicina de los órganos", hay que dudar sin embargo que pueda ser "la medicina de la persona", sí, porque el "nada" sólo puede ser la medicina de la "nada”.

Podríamos citar las muchísimas publicaciones científicas que destruyen en manera definitiva los presuntos “fundamentos” de la homeopatía. Se puede consultar, por ejemplo, todos los estudios de “meta-análisis” comparadas de: Lancet, vol. 350, del 20 de septiembre de 1997, pp. 834-843; Lancet, 341, pp. 1601-06, 1994; Lancet vol. 345, 28 de enero de 1995; British Journal Clinical Pharmacology, n. 27, 1989, pp.329-335; Lancet, 5 de marzo de 1988, pp.528-529; Lancet, 1° de enero de 1983 pp. 97-98; etc.

La conclusión parece obvia, reconociendo la falta de eficacia de todas las “terapias” homeopáticas tomadas en consideración, se deduce una clara indicación para los médicos, sean homeópatas o “tradicionales”. Tal invitación es que estos remedios no tienen que prescribirse si no se quiere engañar, en lugar de curar, al paciente.

Desde la perspectiva del profesor Silvio Garattini, director del Instituto de Búsquedas Farmacológicas "Mario Negri" de Milán, "la homeopatía utilizada mientas que se está bien o se tienen molestias menores o pasajeras es un simple acto de creencia o falta de conocimientos científicos. Más grave es el problema del empleo de los medicamentos homeopáticos para enfermedades graves que pueden, en muchos casos, mejorar usando los fármacos tradicionales. Estos recursos homeopáticos pueden llevar a un empeoramiento de la enfermedad hasta el punto de "no regreso". El científico advierte que “aún más grave es la actitud de los padres que utilizan, con la excusa de la libertad de para elegir las medicinas, los remedios homeopáticos para los niños, perjudicando en varios casos la salud de ellos”.

El profesor Giovanni Federspil, catedrático de Medicina Interna de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Padua, “la práctica médica alternativa de la homeopatía representa uno de los máximos problemas de la medicina actual que requiere una discusión racional para aclarar los puntos más equivocados y de tinieblas”.

Tomando pie del texto de la conferencia que el Papa Benedicto XVI iba a pronunciar durante su visita a la Universidad de Roma "La Sapienza”, el jueves 17 de enero de 2008, podemos concluir así: “la medicina aunque era considerada más como "arte" que como ciencia, sin embargo, su inserción en el cosmos de la universitas significaba claramente que se le situaba en el ámbito de la racionalidad, que el arte de curar estaba bajo la guía de la razón, liberándola del ámbito de la magia. Curar es una tarea que requiere cada vez la razón simplemente, pero precisamente por eso necesita la conexión entre saber y poder, necesita pertenecer a la esfera de la ratio”.

¿A qué ratio pertenece la homeopatía?

Por amor a la misma persona humana de cada paciente es importante volver a la unidad del cuerpo y alma (Gaudium et Spes, n. 14), unidad de racionalidad y voluntad, a una visión objetiva de la realidad, sin misticismos dañinos, ni creencias mágicas, peligrosas y destructoras.

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El autor es analista técnico de laboratorio químico-biológico, doctor en Biotecnología médica por la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Padua (Italia), se especializó en ontogénesis viral humana, tecnologías del ADN recombinante. Tiene estudios de filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma y es miembro del Grupo de estudio sobre la Neurobioética del mismo Ateneo


Homeopatia - O Medicamento da Nova Era

David L. Brown, Ph. D.

Introdução

         Vocês iriam procurar um médico bruxo para curar um elemento físico? Alguns que estão lendo este registro de pesquisa talvez fossem, mas poucos cristãos iriam pedir ajuda a alguém que eles soubessem ser praticante de medicina ocultista, usando poderes demoníacos para curar. O problema é que agora existe toda uma nova geração de curandeiros usando meios e poderes ocultistas para curar. Contudo, eles não se vestem nem se parecem com os bruxos curandeiros que são vistos nas páginas do National Geographic.  Eles se parecem com vocês e comigo.

         Jamais esqueci o dia em que uma mulher cristã entrou em meu escritório e começou a derramar o seu coração. Ela estava, como se costuma dizer,  mergulhando em “águas profundas”. Fiz-lhe algumas perguntas e, para minha surpresa, descobri que ela havia consultado um psíquico. Ela viera a mim porque os seus problemas haviam dramaticamente provocado, desde então ... pesadelos, maus pensamentos, depressão e pensamentos de autodestruição.  Eu lhe disse que ela estava envolvida no ocultismo e que Deus proíbe todas as práticas ocultistas. Li e expliquei-lhe Deuteronômio 18:9-14. Ela protestou, dizendo que o tal psíquico havia lido a Bíblia para ela, orado com ela e garantido que o seu dom provinha de Deus. Isso não é verdade. Atos 16:15-18 deixa claro que os poderes psíquicos resultam de possessão demoníaca. Além disso, Atos 13:10 nos dá a avaliação bíblica sobre quem pratica o ocultismo: “[Paulo] disse: Ó filho do diabo, cheio de todo o engano e de toda a malícia, inimigo de toda a justiça, não cessarás de perturbar os retos caminhos do Senhor?”

           Logo em seguida, apressei a mulher a confessar o seu pecado de envolvimento com o tal psíquico, a arrepender-se e a renunciar a todo o conselho e associação com o leitor psíquico.
         Este é exatamente o meu ponto de vista: muitas práticas de cura novaerenses/ocultistas são disfarçadas. Algumas vezes os envolvidos citam a Bíblia e oram com os pacientes. Contudo, sob a fachada, encontra-se o ocultismo em operação. É isso o que acontecem com a Homeopatia. É minha sincera oração que vocês que lêem esse registro de pesquisa, vejam como o “anjo de luz” tem disfarçado habilmente suas mentiras. Por causa desse disfarce, muitos cristãos estão comprando homeopatia. Que vocês possam conhecer a verdade, pois “a verdade vos libertarᔠ(João 8:32).
         A homeopatia foi desenvolvida pelo médico místico alemão, Christian Friedrich Samuel Hahnemann, que viveu entre 1755-1843. Embora existam três diferentes ramos de homeopatia, desde o seu desenvolvimento, ela tem mudado muito pouco.
1. - Homeopatia Tradicional - Este ramo de homeopatas segue as teorias ocultistas do pai da medicina homeopática - Samuel Hahnemann.
2. - Homeopatas parapsicologicamente orientados - Os que seguem esta trilha homeopática tentam atualizar os métodos tradicionais dos anos 1800 e trazê-lo para o século 20. Um dos seus “métodos científicos” é a prática de diluir quase infinitesimamente suas “medicações”.
3. - Homeopatia Demitizada - Os que seguem este ramo pensam erroneamente que as medicações homeopáticas podem agir através de desconhecidos princípios científicos, questionando, porém, a possibilidade de que tais medicamentos possam de fato ser efetivos numa tão alta diluição, a ponto de não restar sequer uma molécula do medicamento original.
        Contudo, sem levar em conta qual seja a corrente seguida, as práticas continuam sendo as mesmas. De fato, “Para os que o apóiam, Hahnemann é o único gênio registrado da história da medicina”. (1)
        Este sistema baseia o tratamento no similia similibus curantur, o qual basicamente chega ao que se poderia traduzir como “a semelhança cura a semelhança”. Isso quer dizer que a mesma substância que causa os sintomas numa pessoa saudável vai curar os sintomas numa pessoa enferma. Um dos grandes problemas é que a homeopatia afirma corrigir um distúrbio ou problema na “força vital” do corpo ou na energia da vida. Esses distúrbios, afirmam, mais cedo ou mais tarde, causarão doença. Depois vamos dar, neste registro,  uma olhada mais próxima no item “força vital”.
        Mas existem ainda outros problemas igualmente perturbadores com relação à homeopatia. Muitos dos elementos que C. F. Samuel Hahnemann trouxe para a homeopatia provêm do reino místico e ocultista. Consideremos alguns dele.

Elementos da Homeopatia do Reino Místico e Ocultista

Maçonaria  - Para começar, “sabemos que ele era membro de uma Loja da Franca-Maçonaria”  (2). Em minha biblioteca de pesquisas, tenho muitas publicações antigas da Maçonaria. Elas estão repletas de misticismo e ocultismo. Em seus estudos para avançar na Ordem Maçônica, Hahnemann teria exposto muitas dessas idéias. Torna-se óbvio que a Franca-Maçonaria o influenciou, pois na página titular de sua “Bíblia da Homeopatia”, lemos duas palavras interessantes: Audere Sapere.  De onde elas vieram? O que significam? O moto da Franca-Maçonaria é  Aude Sapere, que significa: “Ouse ser sábio”. Hahnemann tomou “de empréstimo” o moto maçônico e o colocou na página titular do seu “Organon”.
Swendenborgianismo - Sou o chefe do escritório do Meio-Oeste do Independent TV/News Service em Fort Lauderdale, Flórida, e tenho as credenciais da imprensa de uma organização noticiosa de Wisconsin. Em 23/08/1993, cobri o Parliament of World Religions, o qual teve lugar no Palmer House Hilton, em Chicago.  Foi uma verdadeira salada de religiões “cristãs” apóstatas, Nova Era e ocultismo. Orações de invocação foram feitas por muitos, inclusive por católicos, por um unitariano, um bruxo, o qual orou a Isis, e um swendenborgiano.  Os swendenborgianos eram os mais destacados perfis no PWR. Eles tiveram uma ampla/dupla exibição na área de exposição. Uma rápida olhada no material por mim coletado em suas vitrinas demonstrou que eles fazem uma mistura de misticismo, ocultismo e cristianismo.
Talvez vocês estejam desejando saber o que isso tem a ver com Hahnemann. Vou explicar. Hahnemann foi um ardoroso seguidor do misticismo de Emanuel Swendenborg (1688-1772), o qual foi o seu mentor. Tendo em vista que Hahnemann era um seguidor de Swendenborg, vocês precisam saber qual era o ensino fundamental desse homem. O objetivo principal da doutrina de Swendenborg era o seu método de chegar à verdade. Conforme empregado pelo próprio Swendenborg, esse método consistia numa série de revelações, pelo qual o intercurso (comunicação) imediato e indubitável (inquestionável) com o mundo dos espíritos era obtido. (3). Para simplificar, Swendenborg ensinou aos seus seguidores entrar num estado alterado de consciência, o qual iria colocá-los em contato com entidades espirituais. Ele afirmava que se tratava de espíritos bons, embora qualquer pessoa conhecedora das Escrituras fosse identificá-los como demônios. Realmente, aqui temos o que a  Bíblia proíbe como  sendo necromancia. (Deuteronômio 18:9-12). Um pesquisador acerta na mosca, quando diz que Swendenborg foi um “poderoso médium espírita”(4).
Em que isso pode afetar Hahnemann? O próprio Hahnemann afirmava “ser inspirado em seus escritos homeopáticos” (5). Então, este não é um fato obscuro entre os praticantes da homeopatia.  No Swiss Homeopathic Journal, # 4, 1960,  o presidente da Liga Internacional da Homeopatia observou esse fato para um grupo de homeopatas, quando disse:
“É fútil rejeitar este ou aquele princípio anunciado no ‘Organon’. É mais do que suficiente reconhecer a imensurável intuição e espírito divinatório do seu autor”(6).
Muitos homeopatas consideram o seu livro como sendo divinamente místico. Quando um homem afirma ter revelação ou inspiração divina como a fonte dos seus escritos, isso deveria imediatamente hastear uma bandeira vermelha na mente de qualquer cristão. Somente a Bíblia é inspirada por Deus (2 Timóteo 3:16-17).

Paracelsianismo - Martin Gumpert escreveu um livro intitulado “Hahnemann: A Carreira de Aventuras de um Médico Rebelde”. Neste livro ele revela que Hahnemann estudava e se deleitava com os ensinos  do médico e filósofo ocultista suíço, chamado Paracelso (1493-1541). Paracelso desenvolveu uma filosofia médica, a qual combinava os ensinos esotéricos ocultistas da Cabala com os fatos e fantasias da ciência.  Sua filosofia “médica” era sem dúvida orientada pelo ocultismo. Os ensinos de Paracelso estimularam o pensamento de Hahnemann e ele desenvolveu algumas de suas doutrinas baseado nos ensinos ocultistas de Paracelso.
Hahnemann foi atraído, como por um magneto, às ideais ocultistas e aos ensinos de Franz Mesmer, os quais foram exatamente acrescentados a uma pilha de outros.

Mesmerismo - Franz Mesmer (1733-1815) foi um médico suíço alemão que fundou a doutrina do magnetismo animal, geralmente conhecida como mesmerismo. O que Mesmer não conseguiu realmente disfarçar foi uma arte ocultista, a qual tem sido durante séculos usada pelos xamãs  (bruxos curandeiros) para manter as pessoas sob controle. Mesmer aprendeu a técnica que lhe permitia produzir, em outra pessoa, uma condição subnormal, semelhante ao sono. Durante esse estado, a mente do indivíduo permanecia passiva, ficando sujeita à  vontade do operador. Mesmer usava esse estado hipnótico para curar os seus pacientes enfermos. De fato, em sua Bíblia da Homeopatia, o “Organon”, Hahnemann comparou as semelhanças entre a prática da homeopatia e o mesmerismo. Consideremos estas citações da 6ª. edição do “Organon”: “Ó, desse modo, o que Hahnemann exatamente descreveu é a cura psíquica”.

Animismo, Hinduísmo, Confucionismo e Religiões Orientais

        Durante minha pesquisa, fui gradualmente ficando ciente de que este homem rejeitava a Bíblia e “a sabedoria de Deus, que está acima de tudo”. Ele seguiu a sabedoria “terrena, animal e diabólica...” (Tiago 3:15-17). Depois encontrei uma citação que revela a sua visão sobre Cristo. Hahnemann se escandalizava com a vida de Cristo. Ele zombava de Jesus Cristo, chamando-O “o arqui-entusiasta”. Seus biógrafos escrevem:
       “Ele se escandalizava com o arqui-entusiasta Jesus de Nazaré, o qual não soube conduzir o iluminado pelo reto caminho da sabedoria, preferindo lutar contra os publicanos e pecadores, numa difícil trilha rumo ao estabelecimento do reino de Deus... O homem de dores, que tomou sobre ele as trevas do mundo, Ele próprio foi um escândalo para o amante da etérica  (altamente refinada, celestial) sabedoria” [Hahnemann].
        Como é possível um cristão seguir os “inspirados” ensinos de um refutador de Cristo, como C. F. Samuel Hahnemann? Em alguns casos isso se deve à ignorância, em outros, porque Satanás cegou sua mente. Vamos em frente.
        Conforme Martin Gumpert, Hahnemann foi influenciado pelo animismo (9). Ele também aderiu às religiões orientais. Uma biografia revela: “Ele é fortemente atraído ao Oriente. Confúcio é o seu negócio” (10). Isso fica bem documentado por uma carta escrita por Hahnemann:
“Neste [Confúcio] é onde você pode ler a sabedoria divina sem mitos de milagres e superstição [ele quer dizer a narrativa cristã]. Vejo ser um importante sinal do nosso tempo que Confúcio esteja agora disponível para o lermos. Logo mais, irei abraçar, no reino dos espíritos abençoados, esse benfeitor da humanidade, o qual nos mostrou a trilha para a sabedoria e para Deus, já 650 anos antes do arqui-entusiasta” (11).

Não é menos admirável que Samuel Pfeifer  diga: “A reverência pelo pensamento oriental não era apenas o hobby pessoal de Hahnemann, mas a filosofia fundamental por trás dos remédios homeopáticos”  (12). Num excelente livro cristão publicado na Irlanda do Norte, H. J. Bopp conclui, após ter lido Hahnemann e outros escritos homeopáticos que:
“[...] o vocabulário é esotérico e as idéias são impregnadas de filosofias orientais, como  o Hinduísmo. A tendência do panteísmo é colocar Deus em tudo: em cada homem, em cada animal, em cada planta, flor, célula,  e até mesmo na medicina homeopática”  (13).

A Doutrina da “Força Vital” - Mesmo que devêssemos excluir todas as influências supra citadas, as quais fazem parte da homeopatia (o que não seria possível), ainda existe um problema por demais importante. É a doutrina que sublinha o tratamento homeopático. Essa é a doutrina da ”força vital”. Ela foi mencionada numa citação de Hahnemann sobre o mesmerismo. Mas o que ela  realmente significa?
        “O que Hahnemann ensinou foi que energias místicas estavam tanto na base  da natureza humana como na dos próprios medicamentos e, portanto, na exata base da criação.  Daí por que muitos comentaristas, tanto os críticos como os que o apóiam,  ensinam que Hahnemann estava se referindo à energia espiritual novaerense  ou cósmica, quando falava d e sua ‘força vital’”(14).

        Quem conhece a filosofia novaerense e ocultista, vai perceber que é o panteísmo que aqui está em foco, ou seja, a crença de que a divindade, ou força da vida, é inseparável de quem é imanente em tudo. O destacado homeopata Herbert Robert coloca o assunto deste modo, relacionando a força vital da homeopatia com uma divindade panteísta, em sua obra “Art and Cure by Homeopathy”. Ele diz que a “força vital da homeopatia era uma parte da energia se movendo, ativamente, no universo”, como sendo “passada à frente em todas as formas e graus de criaturas vivas” e como permeando o universo:
       “Ora, se esta força, se esta energia atua e permeia todas as formas e graus da vida, do mais humilde e sem importância até todos os planetas, podemos assumir razoavelmente que a força vital é a mais fundamental de todas as condições do universo e que as leis governando a força vital no indivíduo estão correlacionas às leis que governam toda a força vital, todas as formas de energia, onde quer que sejam expressadas. [...] Esta energia [...] é responsável por todo o crescimento, em todas as esferas da existência” (15).

        Daisie e Michael Radner vêem a conexão entre a homeopatia e os campos de energia ocultista.
       Como a medicina chinesa, a homeopatia coloca (e de fato assume) um campo de energia e força vital. A doença é uma desordem no campo da energia do corpo e o caminho para a cura é no sentido de manipular esse campo.  O campo de energia do medicamento estimula o próprio fluido do corpo a induzir a cura. Exatamente como na medicina chinesa, mantém-se que os campos de energia se assemelham  àqueles dos físicos modernos. Novamente, o princípio citado é o intercâmbio de matéria e energia.(16).

         Então, pode ser alguém curado pela homeopatia? “O poder curativo”, dizem os homeopatas “provém do poder cósmico transferido para o remédio através do ritual da potencialidade” (Organo 2:12).  “O ritual da potencialidade” é uma referência à diluição e agitação dos medicamentos homeopáticos. Isso, conforme os homeopatas, acelera e aumenta o poder do medicamento, poder esse em seguida transferido à pessoa”. De fato, “alguns homeopatas importantes têm confessado que a energia que eles afirmam manipular na cura das pessoas é indistinta da energia ocultista em geral, a qual tem passado por um ampla variedade de nomes, através da história”  (17).

        O mais assustador é o fato de que um médico homeopata “Vithoulkas” revela publicamente que o verdadeiro propósito da homeopatia é “ajudar a abrir os mais elevados centros (do cérebro) para o influxo espiritual e celestial” (18).

        Do que ele está falando? De invasão demoníaca!
         O médico H. J. Bopp relata sua própria experiência: “A influência ocultista da homeopatia é transmitida ao indivíduo, levando-o consciente ou inconscientemente a ficar sob influência demoníaca [...] É significativo que frequentemente se encontre a depressão nervosa nas famílias que usam tratamentos homeopáticos”(19). Outros homeopatas admitem  uma conexão ocultista. A autoridade em homeopatia, James Kent, declara que existem dois mundos: o físico e o invisível. Ele afirma que toda a homeopatia está conectada ao mundo invisível, o qual é inseparável do mundo espiritual do reino ocultista (20).

        Talvez Richard Grossinger, autor do “Planet Medicine: From Stone Age Shamanism to Post-Industrial Healing” (Medicina Planetária: Da Era Xamanista Da  Pedra Até A Cura Pós-Industrial) possa melhor informar o resumo da informação que acabei de passar a vocês. “A homeopatia não é a primeira nem será a última tentativa para desenvolver uma medicina vitalizadora (ocultista). Os mágicos têm agido durante milênios no sentido de curar, baseados na força da vida, na energia primária da natureza. Goethe, Steiner, Jung e Reich a seguiram [...]. Ela [a homeopatia] persiste [hoje] como uma disciplina clínica ocultista”  (21).

        Ele ainda declara: “A cura psíquica, a homeopatia, a acupuntura, a Terapia Orgone e os vários xamanismos e vodus sugerem que deve existir uma energia fora da definição contemporânea” (22).

A Homeopatia É Uma Pedra De Auxílio Para Outras Atividades Ocultistas

         “E não é maravilha, porque o próprio Satanás se transfigura em anjo de luz. Não é muito, pois, que os seus ministros se transfigurem em ministros da justiça; o fim dos quais será conforme as suas obras” (2 Coríntios 11:14-15).
         Embora muitos homeopatas tentem “camuflar” esse tipo de medicina mística ocultista com roupagens de respeitabilidade, nem todos os homeopatas entram nesse jogo. O importante homeopata suíço, Dr. Adolfo Voegeli, é uma dessas pessoas. Quando lhe indagaram como ele explicava a ação da energia cósmica na homeopatia, ele respondeu: “Querem saber, eu creio no poder do zodíaco” . Ele também mantém essa crença secreta. Em um artigo sobre os mecanismos da homeopatia, publicado no “Zeitschrift Fuer Klassiche Homeopathie”  (Jornal Para a Homeopatia Clássica), a bibliografia lembra uma coleção de literatura ocultista, hinduísta e antropofísica. (23).
        Muitos homeopatas diagnosticam na base de sinais astrológicos, ou, por outro lado, empregam a astrologia em suas práticas (24). Por exemplo, um certo homeopata confessa:
        “Na homeopatia precisamos colocar mais ênfase nas diferenças individuais e isso nos conduz a um interesse em certas coisas como astrologia e acupuntura”(25). Outros usam a adivinhação para encontrar a cura. O Dr. Voegeli, famoso médico homeopata, tem confirmado que uma alta porcentagem de homeopatas trabalha na base do pêndulo radioespectógrafo (26). O Dr. Pfeifer M.D., também fala do uso do pêndulo por alguns homeopatas porque “é mais fácil fazer uma breve pausa com um pêndulo...”  (27). Por exemplo, o ex-pastor luterano Bolte conseguiu o seu dom de vidente por meio do pêndulo radioespectógrafo. Em seu livrete “From Pendulum Research To Miraculous Healing” (Da Pesquisa do Pêndulo à cura Miraculosa), ele escreve:
        “Sentei-me à mesa de trabalho, apanhei o pêndulo, deixei-o circular sobre a lista Schwabe de medicamentos homeopáticos e em seguida pedi o remédio em sua farmácia, em Leipzig” (28).
         [Observem que tendo em vista que os medicamentos homeopáticos são todos diluídos até o ponto de conterem praticamente nada da substância original, logicamente seguir-se-ia que eles não fariam qualquer diferença para o que são prescritos. A afirmação de Bolte de sucesso como um resultado de prescrever aleatoriamente medicamentos, apenas serviria para dar apoio ao fato de que eles são todos iguais... água pura”.]
        Outros usam meios ainda mais ocultistas em seu cerne. Existem grupos cuja [pesquisa] homeopática é desenvolvida durante sessões espíritas, através de médiuns que buscam informações nos espíritos. O testemunho de uma pessoa que trabalhou num grande laboratório homeopático de alto nível na França é muito interessante. Ela conta sobre a entrevista que teve com um ex-diretor e fundador do estabelecimento com vistas ao seu recrutamento. Após uma breve apresentação, esse médico lhe perguntou qual era o signo astrológico sob o qual ela havia nascido. Logo depois, indagou se ela era médium. Foi então que ele confidenciou-lhe o segredo das práticas do local. Novos tratamentos foram ali pesquisados durante sessões espíritas, através da agência de pessoas com poderes ocultistas - médiuns, através dos quais os espíritos eram consultados” (29).
        A camada que se derrete sobre o bolo ocultista deriva de um ex-curandeiro e psíquico novaerense, que diz: “O fato é que muitos praticantes homeopáticos tentam dar a certeza de que seus remédios estão agindo, colocando um apelo mágico sobre os mesmos” (30).
         Para concluir, quero lançar um apelo a todos os cristãos. As práticas homeopáticas podem abrir a porta de sua mente às influências demoníacas. Embora a influência ocultista na homeopatia seja muitas vezes disfarçada, ainda assim esta ali se encontra.  Deixem-me compartilhar pela segunda vez a citação de um pesquisador cristão: “A influência ocultista da homeopatia é transmitida ao indivíduo, levando-o consciente ou inconscientemente a ficar sob influência demoníaca [...] É significativo que frequentemente se encontre a depressão nervosa nas famílias que usam tratamentos homeopáticos”.
        Efésios 5:11 nos comanda: “E não vos comuniqueis com as obras infrutuosas das trevas, mas antes condenai-as”.

Notas de rodapé:
1.Richard Grossinger, Planet Medicine: From Stone Age Shamanism to Post-Industrial Healing, Anchor Press/Doubleday, 1980; p. 162-3
2. H. J. Bopp, Homeopathy , Down, North Ireland: Word of Life Publications, 1984; p. 3
3. Funk & Wagnalls New Standard Dictionary; 1913; p. 2437
4. Ankerberg & Weldon, Can You Trust Your Doctor ; Wolgemut & Hyatt; p. 315
5. Ibid. p. 318
6. H. J. Bopp; p. 3
7. Samuel Hahnemann, Organon of Medicine , 6th edition, reprint, New Dehli, India: B. Jain Publishers, 1978; p. 309 & 311
8. Samuel Pfeifer, M.D., Healing at Any Price? , Milton Keynes, England: Word Limited, 1988
9. Martin Gumpert, Hahnemann: The Adventerous Career of a Medical Rebel , New York, NY: L.B. Fisher, 1945; p.20
10.  Samuel Pfeifer; p.68
11.  Ibid.
12.  Ibid.
13.  Samuel Hahnemann, The Chronic Diseases, Their Particular Nature and Their Homeopathic Cure -- Theoretical Part, Louis H. Tafel - Translator, New Dehli, India: Jain Publishing Company, 1976; p.7
14.  Ankerberg & Weldon; p. 321
15.  Herbert Robert, M.D., Art of Cure by Homeopathy: A Modern Textbook, reprint, New  Dehli, India: B. Jain Publishers, 1976
16.  Daisie Radner, Michael Radner, "Holistic Methodology and Pseudoscience"; p. 154
17.  Ankerberg 7 Weldon; p. 324
18. Jane D. Gumprecht, Holistic Health: A Medical and Biblical Critique of New Age Deception,  Moscow, ID: Random Press, 1986; p. 150
19. Bopp; p.10
20. James Tyler Kent, Lectures on Homeopathic Philosophy, Richmond CA : North Atlantic Books, 1979; p. 75-76
21. Richard Grossinger; p. 162-163
22. Ibid.; p. 128-129
23. Pfeifer; p. 68-69
24. Bopp; p.5
25. Evelyn DeSmedt, et. al., Life Arts: A practical Guide To Total Being -- New Age Medicine and Ancient Wisdom,New york, NY.; St. Martins Press, 1977; p. 142
26. Bopp; p.8
27. Pfeifer; p. 73
28. Ibid., p. 19-20
29. Bopp, p. 8
30. Pfeifer, p. 81
31. Bopp, p. 10

Pastor David L. Brown, Ph.D. E-mail: logos@logosresourcepages.org
Resumido e editado por David L. Brown, Th. M. M. - Pesquisador de Nova Era e  Ocultismo.
Esta e outra pesquisa se encontra disponível no  Logos Communication Consortium.
Traduzido por Mary Schultze, em 09/04/2007.


Desmontando el informe suizo sobre la homeopatía

PorArturo Quirantes 23/03/2012

Hace tan sólo unas semanas, en febrero de 2012, diversos medios publicaron una noticia que parecía reivindicar la práctica de la homeopatía de una vez por todas: el gobierno suizo afirma en un contundente informe que la homeopatía es eficaz y rentable. Un artículo que ha sido reproducido hasta la saciedad comienza de esta lapidaria forma:

El gobierno suizo tiene una larga historia y muy respetada, de la neutralidad, y por lo tanto, los informes de este gobierno en temas controvertidos deben tomarse más en serio que otros informes de los países que están más influidos por las actuales circunstancias económicas y políticas.
Según nos cuentan, Suiza ha descubierto que la homeopatía es una técnica de probada eficacia, aceptada por la mayoría de la población y con costes menores a los de la medicina convencional:
A finales de 2011, el informe del gobierno suizo sobre la medicina homeopática representa la evaluación más completa de la medicina homeopática se ha escrito por un gobierno, y acaba de ser publicado en forma de libro en Inglés (Bornhoft y Matthiessen, 2011). Este informe afirmó que el tratamiento homeopático es eficaz y rentable y que el tratamiento homeopático debe ser reembolsados por las autoridades nacionales de Suiza en los programa de seguro médico… Aproximadamente la mitad de la población suiza ha utilizado tratamientos de medicina complementaria y alternativa y conoce el valor de ellos. Además, aproximadamente la mitad de los médicos suizos consideran eficaces los tratamientos Naturopáticos y de Terapias alternativas. Quizá lo más importante, el 85 por ciento de la población suiza quiere terapias alternativas formando parte del programa del seguro de salud de su país.
Aparentemente, la contundencia de los argumentos es aplastante, tanto que un referéndum de 2009 apoyó la inclusión de las medicinas alternativas en el sistema público de salud de Suiza. La constitución suiza se enmendó en los siguientes términos:
El gobierno federal y los cantones se asegurarán de que, dentro de su jurisdicción, se tome en consideración la medicina complementaria.
¿Qué ha pasado en la tierra del chocolate y el secreto bancario? ¿Se han vuelto locos esos suizos? ¿Han descubierto algo que nosotros no sabemos?

Para ello, deberíamos echar mano al susodicho informe, leer sus más de doscientas páginas, examinarlo críticamente y extraer nuestras propias conclusiones. Ya sé que usted tendrá mejores casos que hacer, pero vale la pena. Felizmente para usted, mi vocación de servicio público se le ha adelantado.

Vamos a comenzar por el principio, si le parece. Lo primero que noté es un detalle, importante para evaluar lo que viene después. Se trata de esto: el informe del gobierno suizo sobre la homeopatía … no es del gobierno suizo. No es un informe realizado por expertos del gobierno, ni encargado por el gobierno. De hecho, aunque la mayoría de los autores son suizos, los dos editores del estudio son alemanes.

El Informe Bornhöft/Matthiesen (a partir de ahora, “el Informe”) es, sencillamente, un estudio realizado por homeópatas dentro de una evaluación llamada Programa de Evaluación sobre Medicina Complementaria. Se trata de un programa organizado por el gobierno suizo con el fin de determinar si los tratamientos de medicina alternativa deberían cubiertos por el servicio suizo de salud (que habían sido provisionalmente autorizados en 1998, a la espera de su autorización definitiva). El Informe es la respuesta de los homeópatas, su contribución al debate.  Nada más.

¿De dónde salen, entonces, esas grandilocuentes referencias al gobierno suizo?

Hasta donde puedo discernir, la “noticia” se gestó en el blog de Dana Ullman, del Huffington Post. Allí fue donde anunció que acababa de publicarse el informe de marras, aunque el propio Informe tenía ya varios años. Ullman, homeópata declarado, afirmó que el Informe procedía del gobierno suizo (o no se enteró, o mintió, escoja usted), y la lió parda.

Su artículo fue prontamente reproducido por toda la prensa pro-homeopática, incluidos nuestros, ejem, amigos de Boiron. Todos repitieron como papagayos la verdad oficial de Ullman, y si alguno de ellos intentó contrastar la veracidad de la información, no se esforzó mucho, la verdad.

Es decir, el Informe es un material preparado por homeópatas para apoyar la postura de los homeópatas. No es la verdad absoluta sancionada por el gobierno de la neutral y ponderada Suiza, lanzada a las cuatro vientos para acallar las bocas de los escépticos incrédulos como usted y yo. Pero es un informe. Se trata de una lectura apasionante, se lo aseguro. Eso sí, hay que estar bien entrenado para leer entre líneas. ¿Listo?  Vamos allá.

El Informe es lo que los autores denominan llaman HTA (Valoración de Tecnologías de Salud).  Su propósito no es solamente demostrar que la homeopatía funciona, sino que es necesaria por otros motivos, a saber: es apropiada, segura y económica.  Los autores pretendían argumentar con ello que, independientemente de la discusión sobre la valía científica o las pruebas doble ciego, los suizos quieren tratamientos alternativos y más baratos, así que ¿por qué no darles el gusto?

No se le escapará al lector que esa extensión al “mundo real” está diseñada para conseguir apoyo en un área en la que se sientes fuertes. En efecto, la mayoría de la población quiere ser tratada con homeopatía. No sé cómo decirlo sin sonar un renegado de la democracia, pero recordemos que la mayoría de la población también cree en los horóscopos. Una falsedad no deja de serlo porque la votemos en masa. En lo que toca a la seguridad de la homeopatía, está garantizada, ya que los medicamentos homeopáticos no tienen efectos secundarios (en realidad, no tiene efectos de ningún tipo); y el coste ha de ser necesariamente menor, ya que lo único que hay que pagar es azúcar, agua y un hígado de pato, y con eso tenemos medicamentos para todo un año.

El Informe comienza con una pequeña introducción sobre los principios de la homeopatía, repasando los tópicos habituales: lo similar cura lo similar, hay que prestar atención a los síntomas del paciente en lugar de al diagnóstico, millones de personas la usan desde hace doscientos años, etc. Nos recuerdan la técnicas de “potenciación y sucusión,” que en jerga homeopática significa  “diluir y agitar,” y aunque estos homeópatas parecen conocer el número de Avogadro y los problemas derivados de una excesiva dilución, lo compensan con una exhibición de imaginación desbocada al apelar a la teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica como vías para explicar el mecanismo de acción de la homeopatía. Remataron la faena con referencias a la “fuerza vital” que me recordó aquel aforismo de “lo hizo un mago.”

Eso sí, aunque pasan de puntillas por los problemas de la homeopatía, dedican dos capítulos enteros a explicar por qué los métodos de prueba de la medicina tradicional no funcionan bien, y por qué hay que tener consideraciones especiales hacia la práctica homeopática. Según el Informe, las pruebas aleatorias en condiciones de doble ciego no son buenas por un conjunto de razones: no permiten un tratamiento individualizado del paciente; es susceptible a la existencia de falsos negativos; puede beneficiar a algunos individuos sin que el estudio lo aperciba; es vulnerable a problemas de sesgo; no son reproducibles siempre; pueden ser víctimas de intereses de los patrocinadores.

Incluso cuestionan la ética de los experimentos doble ciego, ya que el grupo de control no está recibiendo el tratamiento que pudiera beneficiarles. No sé si le habrán explicado a esta gente que los científicos de verdad están al tanto de estos y muchos otros problemas derivados de la experimentación clínica. Por eso es tan difícil hacer bien un experimento, y por eso la bibliografía científica exige la presentación de todo tipo de detalles que puedan reducir esos fallos.  Hablando en pureza, es correcto que cualquier persona crítica se haga estas y otras pruebas parecidas. Es algo que cualquier persona con espíritu crítico e inquisitivo tendría que tener en cuenta siempre.

Salvo los homeópatas, según parece. Una de las cosas que mejor hacen los autores del Informe es “demostrar” que su cliente debe ser juzgado de forma distinta.  Según ellos, las pruebas doble ciego, la aleatorización, los grupos de control, todo eso es algo que no sirve con las pruebas homeopáticas.

¿Por qué? Pues porque sus principios de trabajo lo impiden. La homeopatía es una especie de traje a medida que actúa de forma diferente para cada paciente, así que los experimentos doble ciego no sirven.  Como el tratamiento se aplica sobre un ser humano con “fuerza vital” incluida, la investigación preclínica no es factible. La investigación fisicoquímica, tampoco. Las pruebas en animales, botánicas o in vitro, se revelan inútiles.

La verdad es que todo aquello me resultaba muy familiar. ¿Han leído ustedes la historia del dragón que narraba Carl Sagan en El Mundo y sus Demonios? Yo afirmo que tengo un dragón en el garaje. Mi vecino me pregunta dónde está, que él no puede verlo. Es que es invisible, le digo yo. ¿Y por qué no deja huellas?  Es que vuela, respondo.  Entonces, dice el vecino, vamos a pintarlo con aerosol para saber dónde se encuentra. Ya, pero es que es incorpóreo. ¿Y un sensor infrarrojo?  Tampoco serviría, le contesto, el fuego invisible no da calor. Yo voy contrarrestando cualquier prueba física que me propongan con una explicación especial de por qué no funcionará.

Los autores del Informe juegan muy sutilmente al dragón. Y ya puestos, tienen la desfachatez de afirmar que “la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia.”  Es decir, citan a Sagan para convencernos de que, aunque no tengamos prueba de la existencia del dragón homeopático, lo que es haberlo, haylo.  Tamaña osadía casi me tira de espaldas, pero estoy repuesto y subo la apuesta.  Señores de la homeopatía: afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias. Si ustedes pretenden hacerme tragar que un dragón invisible e incorpóreo existe en su garaje, ya pueden empezar con las pruebas.

Afortunadamente, los homeópatas del Informe están tan deseosos de demostrar que el dragón existe, que entran al trapo y ellos mismos se contradicen.  Tras justificarse preventivamente ante resultados negativos con eso de que “la homeopatía requiere pruebas especiales,” comienzan a sacar una prueba tras otra. ¿Dije que las pruebas fisicoquímicas no sirven? Vale, pero aquí tiene un estudio con espectroscopía ultravioleta. ¿Qué los animales no son humanos? No importa, aquí va un artículo sobre el uso de la homeopatía para curar intoxicaciones de arsénico en animales. ¿Los estudios in vitro no sirven, dije?  No seamos tan estrictos, vea, según este autor de aquí la histamina homeopática funciona de maravilla.

Al parecer, las reglas del juego son que, cuando un estudio confirme la validez de la homeopatía, es que funciona; y si no, lo que pasa es que el estudio no sirve.  Si sale cara gano, si sale cruz no pierdo, y a eso se dedican en todo un capítulo.  Los meta-estudios desfavorables reciben multitud de críticas metodológicas; los que resultan neutros (sin ventajas con relación al placebo) se toleran siempre que muestren al menos un estudio favorable, e incluso cuando no, se dice que “no hay correlación, pero se ve una tendencia,” y a la saca.  Y les aseguro que los autores utilizan el término “favorable” en su acepción más generosa.  Una relación estadísticamente poco significativa se cuenta como favorable; una leve ventaja respecto al placebo se cuenta como favorable. Una tendencia apenas perceptible se cuenta como favorable.

Veamos un caso: el meta-estudio de Linde et al de 1997 en The Lancet.  Ochenta y nueve estudios homeopáticos de todo tipo en condiciones controladas, placebo, aleatoriedad, doble ciego.  Para estimar la validez de la homeopatía, los autores de este estudio usaron una cantidad llamada “odd ratio” que viene a decir cómo de probable es que suceda algo respecto a un grupo de control.  Lo pasaré a probabilidades, para que se entienda mejor. Si la homeopatía no funcionase mejor que el control, estaríamos hablando de probabilidad de éxito del 50%  Los resultados fueron los siguientes:

- Cuando se toman los 89 grupos en su conjunto, la probabilidad de que la homeopatía sea mejor que el placebo está en una horquilla de entre el 67% y el 75%.  Algo mejor que el azar (50%), aunque no por mucho margen, la verdad.

- Al tomar los 26 mejores estudios (no se especifica qué significa “mejores,” aunque supongo que se trata de la calidad del estudio, tamaño de muestra, condiciones controladas, etc), la probabilidad a favor de la homeopatía decrece: 57 – 68%

- Finalmente, cuando se corrige un “sesgo de publicación,” obtenemos la tasa de éxito final para la homeopatía: entre un 51% y un 76%

Y esto, repito, son los datos de éxito no frente a un tratamiento convencional, sino frente a un placebo.  Esto es como afirmar que alguien tiene un método “seguro” para adivinar cómo va a caer una moneda, pero solamente acertase tres de cada cuatro veces.  Para los redactores del Informe estos datos merecieron casi una página adicional en un intento por justificar por qué el metaestudio de Lancet no ha de tenerse en cuenta: no vale comparar “peras con manzanas” (no bromeo, lo dijeron así),  y además “al interpretar los datos, hay que tener en cuenta que los estudios de más alta calidad tienden a llevar a un resultado negativo.”

Así que, como los mejores análisis no nos dicen lo que queremos oír, no te ajuntamos.  ¿A nadie le suena esto como una rabieta infantil?  Como lo justo es justo, también reconocieron que un re-análisis de los datos iniciales, usando solamente los casos de mayor calidad y con las mayores “potenciaciones” (léase diluciones) no muestra diferencia respecto al placebo.  Eso sí, el lector se queda con la impresión de que, a pesar de todo, el meta-estudio tiene polémica, cuando la verdad es que resulta claro como la luz del día.

Permítame ahora que llame su atención hacia el capítulo 10, el que considero más revelador. Se trata de un estudio sobre la eficacia de la homeopatía en enfermedades del tracto respiratorio superior: sinusitis, rinitis, asma, faringitis, otitis, vegetaciones, etc.  No debe llamar la atención que se centrasen en un tipo concreto de dolencias, ya que seguramente será la que presenta mayores tasas de éxito a favor de la homeopatía.  Hay un viejo chiste entre los científicos, según el cual la expresión “los resultados típicos muestran que” realmente ha de traducirse como “los mejores resultados que jamás he obtenido muestran que.”  Seguro que los autores del Informe, en un esfuerzo para convencernos de la utilidad de la homeopatía, han escogido una dolencia particularmente favorable en resultados.

En apariencia, así es. Los estudios presentados, un total de 29, se llevaron a cabo en varios países.  Al menos la mitad de ellos tenían aleatoriedad y doble ciego, bien contra un placebo, bien contra los tratamientos convencionales.  A tenor de la interpretación de los autores del Informe, los resultados son espectaculares: de los 29 estudios, nada menos que 24 muestran un resultado positivo.  Si nos restringimos a los 16 casos con control doble ciego y placebo, 12 muestran una ventaja a favor de la homeopatía.  Finalmente, 6 de 7 estudios muestran un resultado mejor que el de un tratamiento convencional; uno de ellos se califica como “significativamente positivo.” Tres cuartas partes de los casos son calificados con un “1b,” que en la escala médica tradicional indica una evidencia obtenida de al menos una prueba aleatorizada y controlada.

¿Les sorprenderá que, al leerlo, yo obtengo una impresión muy diferente de lo que dice? Comencemos con el único tratamiento calificado como “significativamente positivo.”  Estrictamente hablando, parece que la homeopatía gana a los antibióticos: 2.6 frente a 2.2 (en una escala no especificada en el Informe).  Pero resulta que el margen estadístico es de 0.4, y puede que sea hasta de 0.8.  Eso significa que, estadísticamente hablando, no podemos encumbrar a un método por encima del otro.  Y, lo que es más importante, se trata de un estudio sobre los síntomas, no sobre la duración o efectividad del tratamiento.

Tal vez piense usted que, de todos modos, estamos comparando homeopatía frente a tratamiento convencional.  Si en algún caso ambos se revelan con la misma eficacia en los otros seis estudios, puede que la homeopatía sirva como terapia alternativa. Claro que hay pequeños detalles a tener en cuenta:

En cuanto a la comparación con placebos, no voy a aburrirles, pero tengo a mi lado la lista de los 16 casos que, según el Informe, se comparan favorablemente con el grupo de placebo.  Cuatro de esos casos, sencillamente, no ganan.  En cuanto a los otros doce, ocho muestran datos tan cercanos al placebo que no son significativos; dos arrojan posibles resultados positivos, pero tan cuidadosamente escogidos que resultan sospechosos; en uno, el tratamiento estadístico es tan desastroso que no solamente no hay forma de saber qué tratamientos recibieron los pacientes, sino que uno de cada cuatro desapareció (a juzgar por los datos finales).

Y, finalmente, mi favorito: ¡un estudio realizado sobre un solo paciente!  Ningún dato sobre su tratamiento o duración, pero como se tomó la medicación y se curó, el caso se convierte (cito textualmente) en “una indicación de la efectividad de la terapia

Lo siento, pero ese último ejemplo me impide continuar sin hacer otro chiste.  Un médico le da una botella de whisky a un paciente aquejado de bronquitis, y éste se cura.  El médico corre a publicar un artículo titulado “el whisky cura la bronquitis.”  Luego le da una botella de whisky a un segundo enfermo de bronquitis, quien finalmente muere.  El segundo artículo del médico comienza así: “nuevas investigaciones indican que el whisky cura la bronquitis en un 50% de los casos.” Sí, es un chiste.  Salvo cuando lo envuelves con lenguaje técnico, lo unes a una treintena de casos de similar ralea y lo publicas.

Resumiendo, para no cansarle: si leemos de forma crítica y escéptica, los supuestamente sólidos argumentos científicos que dan validez a la homeopatía en el Informe suizo de marras se van desmontando uno a uno.  No creo que a los autores les haga perder el sueño, sobre todo después de afirmar que la homeopatía no necesita pruebas científicas, pero cualquiera que se haya limitado a leer la noticia picará el anzuelo.  Y eso incluye las agencias de prensa y los periódicos.

Sin embargo, el Informe no evaluaba solamente la validez científica de la homeopatía, sino también su aceptación social, coste y seguridad.  En este último apartado, no se tuvieron que esforzar mucho, ya que algo que no tiene efectos primarios tampoco tiene efectos secundarios.  Por supuesto, una persona sincera hubiera incluido los efectos sobre la salud de NO estar siguiendo el tratamiento médico convencional, pero quizá sea pedirles demasiado.

Lo que sí me sorprendió, y debo reconocerlo, es el resultado del apartado sobre la relación coste/beneficio.  Bueno, digamos sobre el coste a secas.  La primera impresión es pensar que una terapia médica basada en pastillas de azúcar y agua pura y cristalina debiera ser sensiblemente más barata que la que nos venden ahora las malvadas multinacionales farmacéuticas; y además, si los datos de diversos estudios en Alemania y Suiza son correctos, los tratamientos no convencionales implicarían menos días de baja, con el consiguiente ahorro en bajas por enfermedad y pérdida de productividad.

Sorprendentemente, los propios datos esgrimidos por los homeópatas no son concluyentes.  Para entenderlo, hay que recordar que los homeópatas también cobran, y no quieren quedarse atrás respecto a sus colegas tradicionales.  Además de ello, la homeopatía se presenta como una terapia complementaria, no sustitutiva, así que también habría que costear a los médicos de siempre, especialistas, clínicas de diagnóstico, etc.  Y seguro que nuestros amigos de Boiron no venden al coste.  A la vista de sus propios datos, seguro que no.

Con respecto al Informe, parece que no impresionó demasiado a las autoridades suizas.  Como resultado de los estudios realizados, la Oficina Federal de Salud Pública decidió retirar la homeopatía de la lista de servicios cubiertos por el servicio nacional de salud.  A los seguidores de la homeopatía solamente les quedó una vía: llamar a referéndum.  El 17 de mayo de 2009, el soberano pueblo suizo decidió que la “medicina complementaria” sería tenida en consideración.  Como resultado, el gobierno suizo decidió que a partir del 1 de enero de 2012 la homeopatía volvería ser sufragada por su sistema de salud.

Sin embargo, las leyes suizas impiden que los seguros paguen tratamientos que no cumplan medidas objetivas de eficacia. La solución de compromiso que se está siguiendo es permitir el pago a terapias alternativas, pero sólo de forma temporal, en tanto se evalúa su eficacia.  El problema es que esa evaluación será hecha por los propios (llamémosles así) médicos alternativos, con métodos que, como hemos visto, distan mucho de la doctrina científica tradicional.  El informe resultante será luego revisado por una institución independiente, pero siempre queda el problema de si el gobierno suizo acabará prestando oídos a la ciencia o a la política, a la verdad clínica o a presión de las urnas.

Lo veremos en 2017, cuando llegue la hora de tomar la nueva decisión.  Mientras tanto, el país con mayor densidad de homeópatas del mundo continúa pagando tratamientos no convencionales, de resultados dudosos (nulos sin el efecto placebo), y sus colegas del resto del mundo se frotan las manos.

En cuanto a usted, amable lector que me ha seguido hasta el final, ya sabe lo que realmente significa eso de “Informe del gobierno suizo sobre la homeopatía.”  Tan sólo otro mito cazado.


10 razones para no creer en la homeopatía
Por Carlos Zepeda

 1.- En los preparados homeopáticos no existe principio activo. Las diluciones empleadas son cercanas a una dilución al infinito. Eso implica que en la disolución no queda ni siquiera traza del compuesto empleado. ¿Cómo se puede producir curación si no hay medicina? Un simple cálculo, empleando las masas moleculares y el número de Avogadro, muestran que los preparados homeopáticos son simplemente agua.

 2.- La supuesta memoria del agua no está apoyada por ninguna evidencia lógica, experimental ni teórica. La teoría de que aunque no haya principio activo el agua recuerda de alguna manera haber estado en contacto con él (memoria del agua) no ha sido jamás comprobada experimentalmente. El único estudio publicado (el famoso caso del Dr. Benveniste) resultó ser un fraude. De hecho, si los efectos curativos del agua se potencian cuanto más diluido esté el principio activo, ¿por qué podemos elegir el principio activo que nosotros queremos que recuerde? Las mismas moléculas de agua durante unos millones de años atrás han estado en contacto con cientos de sustancias, y si tenemos en cuenta las que sólo han entrado en contacto como trazas, pueden ser cientos de millones. Por ejemplo, el agua en su ciclo ha estado en contacto con todo tipo de tóxicos y contaminantes,  también con basura… si el agua tuviera memoria de todo eso, sería puro veneno, o mejor aun… ¡seria pura basura!

 3.- El principio de similitud carece de base teórica y experimental. El principio de lo similar cura lo similar no tiene base alguna, ni se explica de ninguna manera cómo lo hace. ¿Un esquince se cura golpeando la zona afectada? ¿La diabetes se cura ingiriendo azúcar?. No hay ningún estudio que avale este principio de la homeopatía, ni justificación teórica alguna del mismo. Es una teoría de carácter mágico que puede que tuviera algún sentido con el nivel de la medicina de su época, el siglo XIX, pero que hoy en día sólo puede producir risa. En el siglo XIX la ciencia era así, uno establecía cualquier hipótesis y automáticamente era válida, hoy en día hay que demostrar las hipótesis siguiendo el método científico.

 4.- No existe comparación contrastada sobre la efectividad de un tratamiento homeopático. No hay ningún estudio estadístico publicado que muestre el efecto de un medicamento homeopático comparado con uno de la llamada medicina tradicional. Los homeópatas siempre se han negado a compararse con la medicina científica aduciendo extrañas razones de diferencia de método, lo que no es más que una excusa pues saben que la diferencia sería abrumadora.

 5.- No hay relación causa-efecto entre las supuestas mejorías producidas por un tratamiento homeopático. Hay personas que mejoran, pero no hay estudios que muestren estadísticas acerca de qué mejorías se deben a remisiones espontáneas (ocurren con frecuencia) o a efecto placebo.

 6.- No hay nada que permita diferenciar los efectos de un tratamiento homeopático del efecto placebo. Los únicos estudios estadísticos publicados sobre tratamientos homeopáticos no muestran resultados que difieran significativamente del efecto placebo. Está demostrado que la homeopatía sólo alivia ciertos síntomas por la atención recibida (son consultas de una hora), pero nunca por los medicamentos recibidos. El sentirse escuchado, atendido, querido incluso, produce un efecto placebo especialmente fuerte. Cualquier persona que sea escuchada durante una hora va a mejorar de algunos de sus síntomas, aunque no recibiera ninguna medicina.  Si la homeopatía se practicara en consultas de cinco minutos en la seguridad social, no tendría el menor efecto.

 7.- La validez y aplicación de la homeopatía es muy limitada por sus propios seguidores. Una técnica que sólo supuestamente cura enfermedades leves pero se muestra incapaz ante las enfermedades importantes ya de por sí es altamente sospechosa. El efecto placebo actúa exactamente así: alivia algún síntoma leve pero no cura las enfermedades de verdad.

 8.- La homeopatía contradice los conocimientos biológicos actuales. La homeopatía afirma que es imposible conocer los procesos internos de una enfermedad, por tanto, rechaza conocer el origen de las enfermedades, ergo rechaza la existencia de patógenos (virus y bacterias), así como de alteraciones genéticas, trastornos moleculares o bioquímicos, mutaciones cromosómicas, alteraciones en la regulación de las funciones fisiológicas y la homeostasis… Por lo tanto, contradice todos nuestros conocimientos sobre enfermedades. Estos conocimientos son posteriores a la génesis de la homeopatía en el siglo XIX, por eso no los reconoce, porque es un sistema mágico que no ha evolucionado nada en sus dos siglos de historia.

 9.- Se trata de una medicina facilita, para la que no hace falta mucho conocimiento. Cualquier persona sin ningún tipo de conocimiento médico puede ser homeópata ya que el diagnóstico se basa simplemente en una serie de preguntas y en utilizar una lista de posibles tratamientos que llaman repertorio. ¿Que lo que tienes es rojo y duele? pues te toca belladona, da igual que sea una faringitis aguda o un bebe al que le están saliendo los dientes. Eso sí, muy importante que el paciente se sienta escuchado durante una hora, atendido y querido. En el fondo es lo único importante en la homeopatía.

 10.- Es incongruente con sus principios teóricos. Actualmente, la homeopatía mezcla conceptos totalmente diferentes, como la ley de infinitesimales y el principio de similitud (planteamiento original) que se conjugan con energías vitales, herboristería e incluso compuestos farmacológicos tradicionales. Muchos de estos métodos son incompatibles con la teoría original homeopática.


EL FRAUDE DE LA HOMEOPATIA

Documental de Nature, en el que se entrevista a diferentes personas del mundo científico y no científico, críticos y no, de la homeopatía. Podremos ver varios experimentos siguiendo el metodo científico, con el mayor rigor posible, con el objetivo de demostrar que la homeopatía es un fraude. (Documental dividido en 5 partes de 10 minutos cada una)


La homeopatía, una reliquia

Juan Esteva de Sagrera - Catedrático de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona.

La homeopatía es una reliquia farmacoterapéutica, el último residuo, y el único que sigue vigente, de la terapéutica anterior a la revolución farmacológica realizada por Claude Bernard y Paul Ehrlich, entre otros autores del siglo XIX.

La homeopatía se basa en teorías no demostradas e incluso indemostrables, formuladas por Samuel Hahnemann, un reformador de la medicina del siglo XVIII que formuló unos principios básicos o leyes homeopáticas que regulan la cura por similares mediante grandes diluciones y la potenciación de las diluciones homeopáticas. El resultado es la utilización de soluciones acuosas en las que no hay moléculas, por haberse superado el número de Avogadro, diluciones que los homeópatas suponen más potentes cuanto más diluidas.

Los homeópatas, que llaman alópatas a los médicos oficiales por considerar que éstos curan por contrarios, han superado fases de estancamiento y decadencia y han obtenido reconocimiento legal. Para la legislación farmacéutica española los medicamentos homeopáticos son medicamentos, regulados por la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios. Miles de enfermos acuden a los médicos homeópatas y dicen aliviarse con la medicación que reciben; muchos médicos y farmacéuticos contemplan la homeopatía con creciente tolerancia y la consideran un sistema complementario y en todo caso inocuo. Las voces que se alzan contra la homeopatía, acusándola de ser un engaño, corren el riesgo de ser consideradas excesivamente rígidas e intolerantes. Por otra parte, chocan contra la realidad de que parte del estamento médico sigue dispuesto a practicar la homeopatía por muchas críticas que reciba, afirmando que a pesar de todas las descalificaciones sus pacientes mejoran y que con eso les basta. Los homeópatas consideran irrelevante que, al margen de esas consultas concretas, los medicamentos homeopáticos no consigan demostrar su eficacia y argumentan que, si los medicamentos homeopáticos fueran eficaces en los ensayos clínicos y tuvieran los mecanismos de acción y los efectos adversos del resto de los medicamentos, entonces ya no serían medicamentos homeopáticos sino alopáticos. Esta forma de argumentar irrita a quienes consideran a la homeopatía una teoría ajena al pensamiento científico, que debería ser erradicada, pero lo cierto es que la homeopatía es una veterana de la resistencia, que siempre se ha mostrado capaz de soportar las críticas que se le dirigen: que sus leyes no son tales; que sus medicamentos son agua, no contienen moléculas y carecen de eficacia.

Las administraciones sanitarias han llegado a la conclusión de que los medicamentos homeopáticos, ya que son prescritos por médicos en ejercicio clínico, precisan ser legalizados y han creado para ellos un marco legal singular y específico, de modo que deben probar su seguridad y calidad, pero no precisan demostrar su eficacia si se acogen a un registro simplificado que permite su puesta en el mercado sin indicación terapéutica aprobada. De todas las terapias que sus detractores consideran seudomedicinas, la homeopatía es la única que tiene tras de sí, avalándola, a miles de médicos en el ejercicio diario de su profesión. Algunos países europeos incluyen los medicamentos homeopáticos en sus sistemas de Seguridad Social. En España están excluidos de la financiación pública y debido a su extraordinaria dilución no están incluidos en los grupos terapéuticos que precisan receta médica.

Para los homeópatas, más pronto que tarde la medicina oficial deberá tirar la toalla, ya que está intoxicando a los pacientes con una medicación errónea. Según sus adversarios, aunque la homeopatía sea aparentemente inocua, es perjudicial, pues trata con placebos a enfermos que precisarían recibir una medicación segura y eficaz. Para el historiador constituye una rareza: es la única superviviente de la terapéutica simbólica y de la medicina filosófica del pasado y lo más sorprendente no es esto, que ya es mucho, sino que goce de una mala salud de hierro que parece garantizarle muchos años de existencia repitiendo, impávida, los principios del vitalismo, doctrina vigente en el siglo XVIII, pero que ha desaparecido por completo de la ciencia de nuestro tiempo.

El historiador de la farmacología del pasado se encuentra ante múltiples teorías no contrastadas, especulaciones que no superan el método experimental. Lo curioso de la homeopatía es que, siendo como es una teoría ajena a todos los avances de la biología molecular, de la bioquímica y de la farmacocinética, sigue siendo aplicada por médicos en ejercicio. Su destino lógico serían los libros de historia del medicamento, pero sigue ahí, en el consultorio de los homeópatas y en los estantes de las farmacias. Como profesor de historia, al explicar sus fundamentos no puedo dejar de sentir sorpresa al explicar a los alumnos la teoría homeopática para añadir a continuación que muchos médicos siguen practicándola. Y debo añadir que la mayoría de los estudiantes comparten mi sorpresa.


La única medicina es la que cura

JOSÉ RAMÓN AZANZA / Dtor. de Farmacología Clínica de / la Clínica Universidad de Navarra - ABC. Día 15/12/2013

Imagínese que vierten un dedal de su perfume favorito en un garrafón con 20 litros de agua. Suponga que se recoge otro pequeño dedal del contenido del garrafón, que es vertido en la bañera de su casa llena de agua. Piense que recoge de nuevo un pequeño dedal y que vuelve a echarlo en otra bañera llena con agua limpia. Suponga que repite este proceso entre 10 y 100 veces. ¿Cree que la muestra de líquido que quede les servirá para perfumarse?
Pues bien, este es el proceso mediante el que se fabrican los llanados productos (¿medicamentos?) homeopáticos, diluyendo casi hasta el infinito sustancias químicas, cuya eficacia ya es incierta cuando se utilizan sin diluir.

Soy consciente de existen voces individuales que señalan la utilidad de la homeopatía, pero también soy consciente del efecto placebo (eficacia de productos inertes para la resolución de algunos síntomas), algo perfectamente conocido y utilizado por la medicina convencional, es decir, por la única medicina real que existe, la que cura un cáncer, la que transplanta un corazón, la que detiene la evolución de una artritir reumatoide o resuelve una neumonía.

¿Creen ustedes que los médicos que nos pasamos la vida estudiando, íbamos a privar a nuestros pacientes de cualquier opción terapéutica que haya mostrado su eficacia para curar o aliviar una enfermedad, llámese como se llame?  Y entonces, ¿por qué la gran mauoría no utilizamos estos productos? ¿Será sólo por ignorancia? ¿O será precisamente por lo conrario?-


Las bases físicas de la homeopática: el artículo de Louis Rey


Los médicos españoles se rebelan contra la homeopatía

La Organización Médica Colegial española ha aprobado una declaración en respuesta al borrador de Sanidad para regular los medicamentos homeopáticos.

www.libertad.digital.com    2013-12-17

A principios de diciembre la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, publicó el borrador de la orden por la que se determinan los criterios mínimos y el procedimiento de uso de los medicamentos homeopáticos.

La medida pretende regular estos medicamentos y garantizar al consumidor su derecho de acceso a este mercado en óptimas condiciones de seguridad y calidad. Sin embargo, desde entonces la polémica no ha hecho más que avivarse entre el sector farmacéutico, el médico y la sociedad en general.

Como consecuencia, la asamblea general de la Organización Médica Colegial (OMC), celebrada el sábado en Granada, ha aprobado una declaración sobre las terapias no convencionales ante la publicación de dicho borrador.

En la comunicación, hecha pública este lunes, se expone que "el ejercicio de la Medicina es un servicio basado en el conocimiento científico aplicado, en la destreza técnica y en actitudes y comportamientos éticos, cuyo mantenimiento y actualización son un deber individual del médico y un compromiso de todas las organizaciones y autoridades que intervienen en la regulación de la profesión".

Tomando como base el Código de Deontología Médica (CDM), los expertos han afirmado que "todos los médicos están obligados a emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado científicamente".

Así, "no son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida (art. 26.2 del Código Deontológico)".

Los profesionales médicos establecen que no forman parte del acto médico aquellas acciones u omisiones que un ciudadano con la condición de licenciado o especialista pueda realizar de acuerdo a sus convicciones, creencias, tendencias, ideología o cualquier otra circunstancia.

De la misma forma, "cada una de las terapias no convencionales deberá demostrar científicamente su eficacia, efectividad, eficiencia, calidad y seguridad para que puedan ser avaladas por la comunidad médica".

Es más, no se puede supeditar el otorgamiento de una autorización administrativa, para el ejercicio de las diversas terapias no convencionales, a la posesión de una titulación académica especifica.

Además, tal y como apunta el artículo 16.1- 16.2 del Código Deontológico, "en tanto las denominadas terapias no convencionales no hayan conseguido dotarse de una base científica suficiente, los médicos que las aplican están obligados a informar a los pacientes de forma clara e inteligible tanto del posible beneficio/riesgo que las mismas conllevan como de las alternativas fundamentadas científicamente y de la eventualidad de un mal resultado".

Por todo ello, la declaración concluye que "la responsabilidad de las Administraciones debe estar fundamentada en la necesaria regulación de estas terapias no convencionales, así como en las repercusiones sobre el uso de estas prácticas, los riesgos derivados de su mala utilización, la regulación de los centros donde debe aplicarse e identificar a quienes lo hacen, como lo hacen y la veracidad de la publicidad al respecto".


Los médicos ingleses dicen que la homeopatía es brujería

Publicado en The Daily Telegraph, 15-05-2010

La homeopatía es “brujería” y el Servicio Nacional de Salud (NHS) no debería pagar por ella, ha declarado la British Medical Association (BMA).

Cientos de miembros de la BMA han aprobado una declaración denunciando la utilización de la medicina alternativa, argumentando que los contribuyentes no tienen por qué pagar la factura de remedios que no tengan ninguna base científica que los apoye.

La BMA había expresado su escepticismo sobre la homeopatía con anterioridad, argumentando que el organismo regulador, el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica debería examinar las pruebas y crear una norma sobre la utilización de estos remedios en el NHS.

Ahora, la conferencia anual de médicos junior ha ido más allá, con un apoyo abrumador a una moción que pide la prohibición global y la destitución de todos los profesores de hospitales homeopáticos.

El Doctor Tom Dolphin, subsecretario del comité de médicos junior de Inglaterria dijo en la conferencia: “la homeopatía es brujería. Es una vergüenza que entre el Hospital Nacional de Neurología y el Great Ormond Street haya un Hospital Nacional para la Homeopatía pagado por el NHS”.

La medicina alternativa, que comenzó en el siglo XVII, está basada en una teoría que dice que las sustancias que causan los síntomas en una persona sana pueden, cuando están muy diluidos, curar los mismos problemas en una persona sana.

Los defensores dicen que el remedio resultante contiene una “memoria” del ingrediente original -un concepto desechado por los científicos.

Las últimas cifras muestran que 54.000 pacientes son tratados cada año en cuatro hospitales homeopáticos del NHS en Londres, Glasgow, Bristo y Liverpool, con un coste estimado de 4 millones de libras.

Un quinto hospital en Tunbridge Wells en Kent tuvo que cerrar el año pasado cuando benefactores locales del NHS dejaron de pagar esos tratamientos.

Gordon Leathy, secretario del comité en Escocia dijo que era un error que algunos de los doctores jóvenes pasasen parte de su entrenamiento en rotaciones de hospitales homeopáticos, aprendiendo principios que no deberían tener cabida en la ciencia.

Dijo en la conferencia en Londres del fin de semana pasado: “En un momento en que la NHS está pasano apuros para conseguir dinero deberíamos centrarnos en tratamientos que se hayan probado beneficiosos. Si la gente quiere pagar por la homeopatía, esa es su elección, pero no debería ser pagado por el NHS hasta que haya evidencia de que funciona”.

La moción fue apoyada por el secretario de la BMA, el Dr. Hamish Meldrum, aunque sólo se convertrá en política oficial de toda la organización si se acuerda así en una conferencia general el próximo mes.

En febrero, un informe realizado por varios parlamentarios concluyó que la medicina alternativa no debería recibir fondos del Estao.

El Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes también concluyó que los frascos de estos remedios no debería poder utilizar frases como “utilizado para tratar” en su publicidad, ya que los consumidores podrían pensar que hay pruebas clínicas de que funcionan.

Como prueba ante el comité, la Royal Pharmaceutical Society dijo que no había razón por la que esos tratamientos, vendidos por una industria de más de 40 millones de libras en UK, pudiera ser efectiva científicamente.

Los defensores de la homeopatía dicen que incluso si el efecto de los remedios sea el de un simple placebo, son escogidos por miles de personas y no conllevan ningún riesgo ni efecto secundario como muchos de los medicamentos “mainstream”.

Un sondeo realizado en hospitales homeopáticos del NHS estima que el 70% de los pacientes sintieron algún tipo de mejora tras el tratamiento.

Crystal Sumner, jefa ejecutiva de la Asociación Británica de Homeopatía (BHA), dijo que los intentos de que la NHS deje de financiar medicina alternativa ignoran la opinión del público, especialmente la de pacientes con condiciones crónicas.

Dijo: “La homeopatía ayuda a miles de personas que a las que los cuidados convencionales no pueden ayudar. No queremos ser un sustituto del cuidado “mainstream”, pero cuando la gente habla de cortar la financiación, yo creo que deberían tener en cuenta la satisfacción de la gente y ver que la homeopatía tiene lugar en la medicina”.

Dijo que la petición de los doctores de eliminar las rotaciones en hospitales homeopáticos ignoraban las lecciones que la medicina alternativa puede dar en temas como la forma de diagnosticar pacientes.

Las estimaciones sobre cuánto gasta el NHS en la homeopatía no están claras. La BHA dice que el NHS gasta unos 4 millones de libras en servicios homeopáticos, mientras que el Departamento de Salud dice que el gasto es de 152.000 libras al año.

Hace dos semanas, una organización caritativa fundada por el Príncipe de Gales para promover la medicina alternativa anunció que iba a cerrar, días después de que un antiguo directivo fuese arrestado por sospechas de fraude y lavado de dinero.



Muere un niño al que su madre trató con hierbas homeopáticas

Publicado: 24 nov 2013 - RT
Una mujer canadiense de Calgary afronta cargos criminales por la muerte de su hijo de siete años por supuesta negligencia, ya que en vez de llevarlo al médico le suministró medicina homeopática.





Figura 2, Physica ASegún la Policía, Tamara Lovett, prefirió tratar la infección bacteriana de su hijo con hierbas homeopáticas en lugar de llevarlo al médico, una decisión que -sospecha- causó la muerte a Ryan, informa el diario 'Calgary Herald'.

"Debe servir como advertencia para otros padres", asegura el policía a cargo del caso, Mike Cavilla. "El mensaje es simple: si tu hijo está enfermo, llévalo al médico", sentencia.

 Además, la Policía asegura que no existen informes médicos que demuestren que Ryan visitara alguna vez el médico para revisiones o cualquier otra consulta. "No hay ningún registro médico en toda su vida", asegura Cavilla.

Por su parte, la familia Lovett consideran que las alegaciones de negligencia pueden ser erróneas. El abuelo del niño, Donn Lovett, asegura que la imagen que los cuerpos de seguridad dan sobre su hija se basa únicamente en su preferencia por los remedios anternativos.

La autopsia reveló que la infección había sido provocada por estreptococos del tipo A. Tras consultar a varios expertos médicos, la policía detuvo a la mujer el pasado viernes, acusada de negligencia por no suministrar a su hijo los medios necesarios para salvarle la vida.

 En Canadá está penado por ley que los padres nieguen a sus hijos comida, alojamiento, cuidados y atención médica. "Si no le das atención médica a tu hijo, serás culpable", subraya Cavilla, enfatizando que el uso de la medicina no tradicional costó la vida a un niño con una infección que podría haber sido tratada fácilmente con penicilina.


Cuando la medicina alternativa mata bebés

 29 de diciembre -2010 Cuando la medicina alternativa mata bebés

 Luis Alfonso Gámezpor Luis Alfonso Gámez

Un estudio hecho por tres médicos australianos demuestra que las mal llamadas medicinas alternativas son, en ocasiones, mortales para los niños cuando su uso conlleva el abandono de los tratamientos convencionales. Al examinar 39 informes de efectos adversos de esas terapias en menores en Australia en un periodo de 36 meses, Allisa Lim, del Hospital Real Infantil de Melbourne, y sus colaboradores han descubierto cuatro casos que acabaron con la muerte de los pacientes, y otros en los que los niños sufrían estreñimiento, hemorragias, reacciones alérgicas, úlceras en la boca, convulsiones, vómitos, retraso del crecimiento, infecciones y desnutrición, según explican en un artículo publicado recientemente en la revista Archives of Disease in Childhood.

Un bebé de ocho meses murió tras ingresar en un centro médico con malnutrición y un choque séptico después de seguir un tratamiento naturista con leche de arroz desde los tres meses para curar una congestión. Otro, de diez meses, sufrió un choque séptico después de haber seguido una terapia homeopática y una dieta restrictiva para tratarle de un eczema crónico. Además, un niño epiléptico falleció tras sufrir numerosos ataques y una parada cardiorrespiratoria después de haber sido tratado con diferentes terapias alternativas en vez de con antiepilépticos, debido al miedo de los padres a los efectos secundarios de los fármacos convencionales. La cuarta víctima fue un pequeño al que se habían prescrito anticoagulantes después de una embolia pulmonar, pero que, en vez de eso, siguió un tratamiento alternativo y murió a causa de las complicaciones de un infarto pulmonar. Estas cuatro pobres víctimas inocentes tuvieron una muerte muy natural gracias a la ignorancia de sus padres y a la impunidad con que actúan los charlatanes de la salud.

“La medicina complementaria y alternativa (CAM) se administra comúnmente a niños. Los padres a menudo la usan con la idea de que es natural y, por tanto, no dañina. Sin embargo, suele haber efectos adversos asociados a la CAM”, advierten los autores del trabajo. El objetivo de su estudio, explican, era recopilar datos acerca de esos efectos dañinos de las terapias alternativas, para lo cual contaron con la colaboración de la Unidad de Vigilancia Pediátrica Australiana (APSU). Esta organización recogió, entre enero de 2001 y diciembre de 2003, informes mensuales de pediatras sobre posibles casos en los que hubieran detectado efectos dañinos de las medicinas alternativas. Al final, los casos registrados fueron 39 que afectaban a menores de 16 años.

Veinticinco casos (64%) fueron catalogados como graves, con peligro de muerte; en treinta (77%), los médicos achacaban los efectos adversos al uso de terapias alternativas; y, en diecisiete (44%), incluidas las cuatro muertes, los pediatras consideraban que el problema había sido provocado por el abandono del tratamiento convencional. Lo más preocupante es “la alta proporción de informes fatales o en los cuales la vida corre peligro, particularmente entre las familias que usan las CAM y excluyen la medicina convencional”. Según los autores, “los niños con más riesgo [de sufrir los efectos adversos de estas pseudoterapias] son aquéllos con dietas restrictivas y con enfermedades crónicas en las que las terapias convencionales se abandonan en favor del tratamiento alternativo”. Además, los investigadores alertan de que el número real de casos de efectos adversos puede ser mucho mayor porque los padres pueden, en esas situaciones, recurrir a otros médicos no pediatras e incluso seguir confiando en el terapeuta alternativo.


La homeopatía no cura el dolor de cabeza

La Sociedad Española de Neurología ha revisado la eficacia de los tratamientos no farmacológicos en el tratamiento de las cefaleas.

LD/ Agencias 2014-02-19

Herbología, homeopatía, terapias dietéticas, acupuntura, medicina conductual, terapias de relajación… Con mucha frecuencia, los pacientes que padecen migraña y otras cefaleas recurren a diversas terapias no farmacológicas.

Según un comunicado emitido por la Sociedad Española de Neurología (SEN) tras una revisión de la evidencia científica existente, "el efecto placebo del tratamiento preventivo de la migraña y otras cefaleas es muy elevado, igual o superior al 30% durante un mínimo de tres meses, según muestran los ensayos clínicos".
"Es decir, a corto plazo, muchas terapias puedan ser entendidas por los pacientes como eficaces cuando intrínsecamente no lo son", explica David Ezpeleta, coordinador del grupo de estudio de cefaleas de la SEN.
Por ello, los expertos han analizado los estudios sobre la eficacia de diversos tratamientos no farmacológicos para determinar qué terapias han demostrado ser superiores al placebo y suponen un beneficio real para los pacientes.

La bibliografía sobre homeopatía es muy amplia y de momento no se ha demostrado de forma consistente que su eficacia sea superior a la del placebo.
"Los pretendidos efectos beneficiosos en algunos pacientes y los resultados positivos obtenidos en algunos ensayos se pueden explicar por varias razones: metodología empleada, efecto placebo, efecto terapéutico de las propias consultas, otras medidas asociadas como la dieta, el ejercicio o las técnicas de relajación, tratamientos convencionales simultáneos y la capacidad de recuperación del organismo", detalla Francisco José Molina, vocal del mismo grupo de la SEN.

"También nos preocupa el proceso de evaluación y regulación de los productos homeopáticos recientemente abierto por la Administración y su equiparación conceptual con los medicamentos al uso", afirma el experto.

En este sentido, "el grupo de estudio de cefaleas de la SEN apoya a plataformas como #NoSinEvidencia, que solicita que no se apruebe ningún tratamiento que no hayan demostrado –mediante ensayos clínicos reproducibles– unas condiciones de eficacia y seguridad superiores al placebo", sostiene Ezpeleta.
Los datos epidemiológicos indican que el 85-90% de la población ha tenido algún episodio de cefalea en el último año. En el caso de la migraña, su prevalencia en España alcanza el 12-13% de la población general y el 17-18% de las mujeres.

Respecto a las terapias herbales, solo se dispone de estudios controlados con dos principios activos de posible efecto preventivo en la migraña episódica: la petasina (de la planta Petasites hybridus) y el partenólido (de la plantaTanacetum parthenium). "En España, no se dispone de preparados herbales fiables para el tratamiento de la migraña", apunta Molina.
En relación con las terapias dietéticas, "es un hecho sobradamente conocido que, en algunos pacientes, determinados alimentos y condimentos pueden desencadenar sus crisis de migraña; sin embargo, pensamos que la relación entre migraña y alimentación está sobreestimada, pues los estudios epidemiológicos nos hablan de que esto sucede de forma habitual y consistente en torno al 10% de los pacientes", comenta Ezpeleta.

"Los neurólogos no aconsejamos dietas especiales ni restrictivas a los pacientes con migraña ya que, a fecha de hoy, ninguna intolerancia alimentaria ni su correlato dietético han demostrado con rigor su eficacia ni en la migraña episódica ni en la migraña crónica", señala Molina.

"Es más, la supresión de ciertos alimentos puede ser peligrosa por producir déficits de vitaminas y oligoelementos, siendo una práctica altamente desaconsejable durante el embarazo", matiza Jesús Porta-Etessam, miembro del grupo de la SEN. "Más que de alimentos concretos –determinadas bebidas alcohólicas aparte–, los pacientes hablan de retraso u omisión de comidas principales y otros tipos de ayuno, falta de hidratación y comidas copiosas como posibles factores desencadenantes de sus crisis", apostilla.

Acerca de los suplementos alimenticios eficaces en la prevención de la migraña, se dispone de evidencias científicas para la vitamina B2 (riboflavina) y el magnesio.

"La vitamina B2 a dosis altas (400 mg/día) y el magnesio a dosis medias (300 mg/día) pueden ser eficaces, pero al igual que en las terapias herbales, solo hay datos favorables en la migraña episódica. Sin embargo, la eficacia de estos tratamientos es limitada y menor que la de los fármacos antimigrañosos habituales", añade Molina. "En cuanto al suplemento oral de la enzima DAO, a fecha de hoy no existen publicaciones que sustenten su eficacia", declara.


Homeopatía y energía vital: reseña de un fraude

Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES)

A raíz de una reciente entrevista he empezado a recibir mensajes de queja por lo que los lectores suponen que es un ataque a la homeopatía. En las palabras dedicadas al tema, sobre el que paso por encima, simplemente me limito a decir que “es algo de lo que dudo mucho” y que “los científicos dicen que eso no sirve para nada”. Y no voy a profundizar más en el tema, del que otros podrán decir mucho más que yo en un debate la mar de interesante. Pero sí quiero llamar la atención sobre el hecho por el que yo me refería a la homeopatía, y que no tiene que ver estrictamente con esta peculiar medicina alternativa.

El pasado mes de junio, en medio de las fiestas patronales de Zamora, algunos carteles por las calles anunciaban de forma vistosa una conferencia –pública y gratuita, aclaraban– titulada “La homeopatía y la fuerza vital”, a celebrar en un salón de actos municipal. Echando una ojeada por Internet podía verse que no era sino el aperitivo para un evento de más consistencia: el denominado “Primer encuentro hispano-portugués de homeopatía avanzada y sensación vital”, previsto para el fin de semana siguiente en la sede de la Fundación Rei Afonso Henriques, dedicada precisamente a promover las relaciones entre España y Portugal (y en cuya web, por cierto, no encontramos ni rastro de esta actividad).

Uno oye la palabra “homeopatía” y piensa automáticamente en ese objeto de controversia que se basa en unos medicamentos muy concretos, efectivos para unos e inservibles para otros muchos (recientemente ha tenido lugar en varias ciudades de España un original acto de protesta conocido como “suicidio homeopático”, con el que se pretende demostrar la inutilidad de esta práctica terapéutica). Sin embargo, la publicidad de esta conferencia y su curso concomitante se salía un poco de lo estrictamente médico para hablar de “sensación vital” o “fuerza vital”.

En el díptico informativo del encuentro leemos, por ejemplo, bajo el epígrafe de la metodología: “ser parte de este camino divino; todo nuestro objetivo está dirigido hacia la comprensión de la persona que acude a la consulta en búsqueda de ayuda para curarse”. En cuanto al contenido del curso, tres puntos fundamentales: “Presenciarse a sí mismo a través de meditación. Entendimiento profundo de los principios homeopáticos y de la sensación vital. Introducción a la sensación”.

El encargado de estas actividades, bien publicitado en el material de propaganda, era el doctor Shekhar Algundgi, “uno de los profesores de la reconocida Academia Internacional de Homeopatía Avanzada The Other Song (Mumbai, India)”. Y allí estaba, en el edificio propiedad del Ayuntamiento, presentando su forma de ver la enfermedad y, en el fondo, el mismo ser humano. Antes habló una homeópata francesa, que contó su experiencia de cómo llegó a este mundo alternativo tras pasar por los estudios científicos y la industria farmacéutica.

Explicó el sufrimiento de la gente al tomar su medicación y su acercamiento a las terapias “con enfoque holístico”. Además, señaló el objetivo de la conferencia y del curso: “estamos aquí porque estamos preocupados y queremos compartir con vosotros nuestra experiencia para que podáis opinar vosotros mismos. Nos gustaría cuidar de vuestra salud tal como la entendemos, con un entendimiento más profundo”.

Y este “entendimiento más profundo” es el que expuso en inglés el homeópata indio, estrella invitada del evento. Comenzó aludiendo a la importancia de nuestros pensamientos premeditados y, por extensión, del poder de nuestra mente, para preguntarse sobre el ser humano: quién soy yo y qué quiero en la vida. Así, planteó algunas cuestiones a los asistentes, más de carácter metafísico que médico, como puede observarse: “¿cómo funciona el hombre en relación con el universo? ¿Cuáles son las leyes que rigen su salud y enfermedad?”. Muchos sufrimos –afirmó– por no afrontar la realidad y pedir ayuda, por miedo al qué dirán… Ante esto, “el darnos cuenta es la cura. Para entenderlo hay que descubrir el centro de donde surge todo, el gobierno del ser humano”.

A partir de aquí, Shekhar Algundgi puso las bases de su propuesta, citando un aforismo del Organon de la medicina, obra del alemán Samuel Hahnemann (1755-1843), considerado padre de la homeopatía: “en el hombre en estado de salud, la fuerza vital que dinámicamente anima el cuerpo material (organismo), gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital”. Lo fundamental para el ser humano es, pues, la “fuerza vital espiritual”, y la vida no es más que una forma de energía. “No importa cómo la llamemos: alma, atman, etc.”, aseguró el indio. Desde estos presupuestos hay que entender la medicina: “lo que tenemos que ver en el paciente es la energía. ¿Y cómo verlo? Sólo podemos observarlo cuando nos quedamos en silencio y observamos a la otra persona, escuchando toda su conversación”.

En este momento, el doctor interpeló al público sobre su experiencia particular: ¿por qué, ante un primer contacto con las personas, unas nos gustan y otras no? Los asistentes contestaban, lo suficientemente insertos en este ambiente y este lenguaje: por la energía vital, por vibrar de la misma forma, porque las energías del mismo signo se atraen… Algundgi explicó cómo las personas “emitimos en dos frecuencias diferentes”, y cuando, por ejemplo, en una relación de pareja el varón sólo está interesado por el dinero y lo material y la mujer lo que quiere es afecto y amor, esto traerá consigo interferencias y, en último término, estrés. Ojo a lo siguiente: “la consecuencia será que, por fuera, en uno se manifestará como problemas de tiroides o diabetes. Así que no hay que tratar la diabetes, sino lo que hay detrás”.

De lo particular a lo universal, lógicamente: “esto es todo: la energía nos gobierna, y cuando esta energía se mueve armónicamente, el cuerpo y la mente se encuentran en armonía, pero si suena como música rock, todo nuestro ser se encuentra mal”. El ser humano tiene dos energías, según el indio: la mental y la física. Y ambas están interrelacionadas de tal forma que “uno no puede decir que tiene una parte del cuerpo enferma y que él no lo está… ¿Se puede tratar sólo una parte del cuerpo sin tratarlo todo entero?”. De ahí la necesidad de un tratamiento holístico, que entienda al hombre en su globalidad: “si tenemos que tratar al individuo, hay que tratarlo a nivel físico, mental y espiritual”.

Y continuamos con las afirmaciones peligrosas: “la enfermedad no es más que una inestabilidad en la energía. Cualquier desajuste en mi mente influirá directamente en lo demás. Actuando en un nivel superficial… al final esto puede llevarme a la muerte. Para recobrar la salud debemos tender a un balance energético… así no tendremos ningún síntoma de nada y mantendremos nuestra salud”. Éste fue, en resumen, el contenido de la conferencia pública y gratuita. Por supuesto que no acudí al encuentro hispano-portugués, que ya no era público ni gratuito (con un coste de matrícula entre 150 y 200 euros). Lo reseño porque suele ser la técnica habitual: charla-anzuelo gratuita y actividad posterior normalmente no barata.

Visto todo esto, algunos dirán: ¿y qué tiene de malo? De hecho, muchas veces nos quejamos del enfoque de la medicina convencional (o alopática), por algunas de sus características: el abuso del recurso a los fármacos; la “parcelación” del paciente en órganos que, como si de compartimentos estancos se tratara, son estudiados por especialistas diferentes sin una perspectiva de la persona completa; la falta de atención a la relación psicofísica, entre el cuerpo y la mente (y no digamos el olvido de la dimensión espiritual de la persona), etc. Tenemos que reconocerlo: hay disfunciones en el sistema médico oficial, que a pesar de su buen hacer necesita dar pasos para mejorar.

Sin embargo, hay que estar alerta ante todas estas propuestas alternativas que nos pueden llevar al campo de la pseudociencia y a un terreno propicio para la manipulación y el fraude. Muchas personas acuden a estas técnicas y a estos sanadores como su última esperanza después de haber pasado por muchos médicos y consultas. Palabras rimbombantes, promesas de curación fácil y simplificación de las cosas por medio del recurso a energías, chakras, sintonía con la naturaleza, equilibrios y balances, suelen esconder tras de sí una falsa oferta que se aprovecha de la fragilidad humana promoviendo más bien un pensamiento de tipo mágico, de espaldas a la realidad.

¿Cuánto tiempo más tendremos que ver las consecuencias de todo esto? Familias destrozadas, esperanzas defraudadas, carteras vaciadas y personas desencantadas son, al final, el efecto de algunas de estas propuestas terapéuticas alternativas. Y eso cuando no acaban con la vida del paciente, en ocasiones debido al abandono del tratamiento “serio” por culpa de la elección –sugerida desde fuera– de “otras” opciones. No importa –podría decir el doctor Algundgi– porque, al final, la muerte “es porque sale el alma, la energía se va”. Y como la energía ni se crea ni se destruye, sino que sólo se transforma… “el alma se va a la naturaleza, la transformamos de una forma a otra”. Así de sencillo. Ojo, pues, a todas estas propuestas alternativas.


"La homeopatía no ha curado a nadie en 200 años"

Así lo sostiene el bioquímico José Miguel Mulet. Es más, recuerda que "la homeopatía puede hacer daño aunque sea por omisión".

La homeopatía es un absurdo que ha sobrevivido 200 años, según el bioquímico José Miguel Mulet, quien asegura que cuando un médico "te empieza a hablar de acupuntura u homeopatía -la aristocracia de las pseudomedicinas- no te está hablando como médico, sino como creyente".

Así lo señala a Efe Mulet, quien acaba de publicar Medicina sin engaños (Destino), un libro que -dice- está documentado y tiene base científica, y con el que quiere dar a los lectores "instrumentos para distinguir entre lo que es medicina y lo que no lo es".

Escrito en tono irónico, el libro está estructurado en tres partes. En la primera, Medicina, Mulet intenta contestar a cómo sabe el médico qué tiene que recetar y defiende que la actual práctica médica es el resultado de miles de años de estudio de la medicina, de muchos ensayos y, también, desgraciadamente de muchos errores.

En la segunda parte comienza a ahondar en las pseudomedicinas: "solo existe una medicina, la que tiene base científica", y en la tercera analiza las pseudomedicinas más populares (homeopatía -según él el azúcar más caro del mundo-, la acupuntura o el psicoanálisis).

Para este licenciado en química y doctor en bioquímica y biología molecular por la Universidad de Valencia, es "muy, muy fácil" ponernos en malas manos, porque muchas veces se confunde lo que es medicina y lo que no, "partiendo muchas veces de los propios colegios médicos farmacéuticos, que tienen secciones, por ejemplo, de homeopatía".

Tras manifestar que esto vulnera sus propios códigos deontológicos (que dicen que deberían aplicar la medicina basada en los últimos avances científicos), Mulet afirma que las pseudomedicinas "no han aportado ningún avance científico en toda la historia".

Postureo

Las causas por las que una persona acude a un "pseudomédico" son muchas: puede que no tenga la información correcta o por desesperación (lo más duro), pero también hay gente que confía en la pseudomedicina por actitud ideológica, "por puro y simple postureo".

Así, mantienen que "las grandes empresas nos estafan y no quieren servir a la mafia médica y farmacéutica. Un argumento recurrente es que las grandes compañías farmacéuticas nos obligan a vivir enfermos; incluso he llegado a oír decir a algunas personas que prefieren morirse a pasar toda la vida medicadas". "Esto es un hermoso ejemplo de cómo coger el rábano por las hojas", escribe en su libro.

Este investigador asevera que en el momento en que se "intenta engañar" a un paciente, todas las pseudomedicinas le dan rabia, aunque describe a la homeopatía como la aristocracia de este grupo. "Es la que parece que sea de verdad, está metida en la corriente oficial de las farmacias", lamenta Mulet, quien sostiene que "hay poca oposición y se podría hacer más por parte del los organismos del Ministerio, que la mantiene en una especie de limbo legal".

Mulet, quien alerta que las pseudomedicinas son más caras, recalca que en 200 años no ha habido ni una enfermedad en la que el tratamiento más efectivo o válido sea la homeopatía, que, a diferencia de los medicamentos, solo tiene que demostrar que es inocua, y se pregunta ¿tenemos genéticos homeopáticos?…no. Aquí no vale "la excusa de que al final como son pastillas de azúcar daño no te puede hacer. La homeopatía puede hacer daño aunque sea por omisión".

Sobre aquellos que dicen que curan, Mulet apunta, entre otros, al efecto placebo, pero: "la percepción de que cura no se supera en un ensayo clínico de verdad". Además, añade que habría que preguntarse si estamos enfermos realmente. En general, la mayoría de los problemas de salud son benignos.

"Los resfriados se pasan en una semana con o sin medicación y si durante este tiempo tomas, por ejemplo, homeopatía, al final te vas a poner igual de bien y vas a pensar que es efectivo, pero no".

Ignorancia de la intelectualidad

En cuanto a la presencia de las pseudomedicinas en los medios de comunicación, este investigador declara que hay una cosa que le molesta: en general, España no tiene interés por la ciencia.

"En España la intelectualidad tiene una ignorancia y desprecio a la ciencia y eso se nota también en la información", declara Mulet, quien no obstante reconoce que va mejorando pero queda por hacer.

En cuanto a los medios, dice que falta "espíritu crítico" porque a veces se mezcla la ciencia con cosas que no son.


Un importante fabricante de productos de homeopatía paga a médicos y científicos
Ángela Bernardo

La manipulación de la evidencia científica es una de las estrategias de marketing más conocidas en el ámbito de la industria farmacéutica, según explica Ángela Bernardo en el medio Hipertextual. La falta de transparencia, los pagos encubiertos a sociedades científicas y médicos en forma de regalos, becas de viajes o donaciones, sesgan la visión de aquellos que deben defender una posición objetiva sobre los resultados de la investigación biomédica. Para revertir esta situación, la patronal Farmaindustria presentó un Código de Buenas Prácticas con el que pretenden transparentar las relaciones y las transferencias de valor realizadas a profesionales y organizaciones sanitarias.

La iniciativa de transparencia de la industria farmacéutica, como han confirmado a Hipertextual fuentes de la patronal, obliga a las compañías adheridas al Código "a publicar los datos de las transferencias de valor referidas a medicamentos de prescripción". El artículo 19.2 del Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, regula qué es un fármaco sujeto a prescripción médica. Es decir, las empresas que comercializan homeopatía y que están dentro de Farmaindustria, entre las que se encuentran Boiron, Heel e Ibérica de Homeopatía, no están obligadas a difundir los pagos que realizan a entidades y profesionales para promocionar sus productos.

Los pagos de Boiron a farmacéuticos y médicos
Sin embargo, tal y como adelantaba Eduardo Ortega en Redacción Médica, Boiron sí ha publicado el documento en el que se muestran transferencias de valor que superan los 425.000 euros. Por un lado, la empresa ha realizado transferencias de valor a profesionales sanitarios por encima de los 261.000 euros en concepto de cuotas de inscripción, gastos de desplazamiento y alojamiento u honorarios.

Por otro lado, Boiron ha pagado más de 164.000 euros en donaciones, patrocinios u honorarios a organizaciones sanitarias. Este montante no incluye las transferencias de valor realizadas en actividades de investigación y desarrollo, que suman más de 120.000 euros. Es decir, la compañía líder en homeopatía, que facturó 607 millones de euros en 2015, ha pagado en España a colectivos de estudiantes y profesionales como el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona (32.781,1 euros), el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (5.288,02 euros) o la Asociación Española de Jóvenes Estudiantes de Farmacia (413 euros).

La relación entre la industria homeopática y las organizaciones farmacéuticas ya era conocida. Pese a su falta de evidencia científica, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España volvió a respaldar recientemente la homeopatía. Este apoyo, reiterado por entidades como los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Barcelona y Madrid, se manifiesta también en los patrocinios y donaciones que estas compañías realizan a los congresos organizados por los farmacéuticos, como el encuentro europeo Infarma. La empresa declara asimismo un patrocinio de casi 19.000 euros a la Fundación Aldebarán para la Investigación Biomédica, que organizó en octubre un desayuno científico sobre homeopatía con la colaboración de Boiron.

El listado de pagos realizados por la multinacional de homeopatía también incluye a organizaciones de carácter científico como la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (1.190 euros), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria - SEMERGEN (24.136 euros) y la Asociación de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria de la Región de Murcia (1.500 euros). El Grupo Pediátrico Madrileño de Formación Continuada (GRUPEMA), vinculado al Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, recibió 3.000 euros según el documento de Boiron.

Este colectivo de pediatras recomendó en 2010, por ejemplo, el uso de homeopatía para tratar la fiebre infantil. La nueva Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, sin embargo, ya ha anunciado su rechazo a participar en el Día Internacional de la Homeopatía o a albergar la Comisión de Médicos Homeópatas, unas prácticas que realizaba el anterior equipo, como recogía José A. Plaza en Diario Médico.

El Instituto Valenciano de Pediatría, que ha recibido transferencias de valor superiores a los 3.200 euros, ha organizado diversos cursos de actualización y charlas, algunas de ellas en el Colegio de Médicos de Valencia, sobre el uso de productos homeopáticos en pediatría. Entidades privadas y empresas como la Academia Médico Homeopática de Barcelona (5.324 euros), la Fundación Joan Costa Roma (968 euros), el Instituto Linneo-IMBA (900 euros), el Centro de Estudio y Desarrollo de la Homeopatía S.L.U. (67.128 euros en honorarios), la Asociación Canaria Usuarios Amigos de la Homeopatía (donación de 1.200 euros) o la Asociación Cultural Comunidad Dzogchen España (1.000 euros) son otras de las entidades que han recibido transferencias por parte de Boiron.

Organizaciones de carácter asociativo, como las que agrupan a los farmacéuticos homeópatas o a los médicos naturistas, también han obtenido un patrocinio de 600 euros y una donación de 700 euros, respectivamente. Sorprende que esté incluida en el listado la Fundació Clínic per a la Recerca Biomèdica, la entidad que gestiona la investigación biomédica y la docencia que se lleva a cabo en el Hospital Clínic de Barcelona, el IDIBAPS, el CRESIB y el Instituto de Salud Global, que ha recibido un patrocinio-colaboración de 899 euros. Este medio ha contactado con el área de prensa de la Fundació para aclarar el origen de esta transferencia sin recibir contestación por su parte.

A pesar de que Boiron reconoció que no sabía cómo funcionaban los productos homeopáticos y que la Organización Médica Colegial (OMC) tachó esta práctica como un "proceso ilusorio y engañoso sin evidencia científica", existen todavía entidades y profesionales médicos que reciben transferencias de valor que ponen en duda sus actividades. En ese sentido, Hipertextual se ha puesto en contacto con la propia OMC para conocer su valoración. La institución sostiene que "las relaciones comerciales son responsabilidad de cada entidad" y que, respecto a la homeopatía, mantienen su posicionamiento anterior, donde realizaban afirmaciones como éstas:

“El ejercicio de la Medicina es un servicio basado en el conocimiento científico aplicado, en la destreza técnica y en actitudes y comportamientos éticos [...] Todos los médicos están obligados por la normas del Código de Deontología Médica a emplear preferentemente procedimientos y prescribir fármacos cuya eficacia se haya demostrado científicamente. Todos los médicos deben tener presente que no son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces [...]
Cada una de las técnicas y terapias no convencionales deberá demostrar / avalar científicamente su eficacia, efectividad, eficiencia, calidad y seguridad para que puedan ser reconocidas por la comunidad médica. [...] En tanto las denominadas técnicas y terapias no convencionales no hayan conseguido dotarse de una base científica suficiente, los médicos que las aplican están obligados a informar a los pacientes de forma clara e inteligible, con rigor y minuciosidad, tanto del posible beneficio y riesgo que las mismas conllevan como de las alternativas terapéuticas existentes y fundamentadas científicamente así como de la eventualidad de un mal resultado”.

La homeopatía en la universidad
La relación de la industria de la homeopatía y otras pseudociencias con la academia continúa. Así lo demuestra, por ejemplo, la organización de una veintena de cursos de verano universitarios de carácter pseudocientífico. Algunas, sin embargo, parece que empiezan a reaccionar frente a los movimientos que exigen que se impartan únicamente materias avaladas por la evidencia científica. Como ejemplos basta citar a la Universitat de Barcelona o la Universitat de València, que retiraron la homeopatía de su oferta formativa.

Sin embargo, la Universidad de Zaragoza, que hasta 2014 contó con una Cátedra de Homeopatía pagada por Boiron, aparece en el listado al haber recibido la Fundación Empresa Universidad de Zaragoza un patrocinio por valor de 17.839 euros. Hipertextual se ha puesto en contacto con el Gabinete de Comunicación de la Universidad de Zaragoza para conocer el motivo de esta transferencia. El abogado y divulgador Fernando Frías explica a este medio que se suponía que los cursos difundidos en Prescribo homeopatía, en los que colaboran Boiron y Heel, habían sido suprimidos. "Creo que les han vuelto a meter un gol por toda la escuadra", lamenta.
Según nos confirma Marián Honrado, del Gabinete de Imagen y Comunicación de la Universidad de Zaragoza, "la cátedra en la Universidad de Zaragoza desapareció en 2014". De acuerdo con la información facilitada por la portavoz, la Fundación Empresa Universidad Zaragoza es independiente de la Universidad de Zaragoza, por lo que no pueden responder al respecto. A pesar de ello, la entidad de carácter privado cuenta en su página web con el logo de la Universidad de Zaragoza y de la Cámara de Comercio. Asimismo, según aclara Fernando Frías a Hipertextual, la Universidad de Zaragoza se excusó en el pasado en la propia Fundación en relación a la creación de la Cátedra de Homeopatía

La entidad que rectificó su postura -al menos parcialmente- fue la Universidad de Sevilla. Como nos explica la profesora y divulgadora Clara Grima, una recogida de firmas impulsada por la comunidad universitaria sevillana logró que la institución retirase en 2009 el máster propio de homeopatía, dirigido por Jacinto Choza Armenta, y que presentaba un coste anual de 4.291 euros por estudiante. La cancelación del título de postgrado, sin embargo, no ha terminado con la relación entre la industria homeopática y la entidad. Según el informe de Boiron, la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla recibió una donación de 2.000 euros por parte de la empresa francesa.

Mar G. Gordillo, directora general de Comunicación de la Universidad de Sevilla, nos aclara el origen de la donación realizada por Boiron a la institución hispalense. "Corresponde a la convocatoria de una beca para el Museo de La Farmacia", explica por correo electrónico. La primera edición de la beca “Gestión y conservación del Museo de Historia de la Farmacia de Sevilla" se desarrolló durante el curso académico 2014/2015 fue organizada por Boiron, de común acuerdo con la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla.

La última institución académica que aparece en la lista de transferencias de Boiron es la Universidad Miguel Hernández de Elche, con un patrocinio de 500 euros. El pasado mes de febrero la institución acogió una charla sobre homeopatía en la que colaboraba la compañía y la Associació Valenciana de Joves Estudiants de Farmàcia (AVEF), citada anteriormente. La aparición de la UMH en el documento de Boiron sorprende al investigador Manuel Sánchez, docente de esta universidad. Sánchez comenta a Hipertextual que la UMH acogió anteriormente una edición de "La Ciencia con Tapas", organizada por el Instituto de Biología Molecular y Celular, dedicada a la homeopatía.

"Fue una charla racional y científica, donde se la trató de superchería", aclara. El microbiólogo apunta que la jornada de AVEF, al no aparecer el logo de la UMH, pudo desarrollarse alquilando un aula de Farmacia. "Seguramente el pago de alquilar el aula fue a la UMH y todo parece indicar que se hizo a través de esa asociación estudiantil", especula Sánchez. El área de comunicación de la UMH no ha respondido a las preguntas de este medio sobre el pago, aunque el informe de Boiron indica que las transferencias corresponden al año 2015 y la ponencia de AVEF en la UMH tuvo lugar en febrero de 2016.

Pese a que practicar o difundir pseudociencias no sea delito, la defensa de prácticas como la homeopatía resulta cuanto menos cuestionable. Especialmente si pensamos en colectivos de profesionales médicos e instituciones académicas. A pesar de los intereses comerciales legítimos que puedan tener compañías como Boiron, la homeopatía no ha demostrado mayor efecto que el placebo, dos siglos después de los postulados de Christian Friedrich Samuel Hahnemann.

Así lo han confirmado entidades como el Servicio Nacional de Salud y el Comité de Ciencia y Tecnología de Reino Unido, el Consejo de Investigación y Medicina de Australia, el Colegio de Estados Unidos de Toxicología Médica y de Toxicología Clínica y diversos estudios publicados en The Lancet, The Lancet (II), Nature, British Journal of Clinical Pharmacology, Journal of Clinical Epidemiology o Journal of Law and Medicine. Los fines lucrativos que manipulan o disfrazan la evidencia científica, por desgracia, diluyen el prestigio y el rigor de las entidades y organizaciones que se prestan a este tipo de colaboraciones.
 

El 25 de septiembre de 2016, en el Día Internacional del Farmacéutico, un grupo de profesionales de este sector ha decidido publicar un manifiesto contra la homeopatía, en el que piden a sus representantes que salga del mundo de la farmacia.

La homeopatía es una pseudoterapia que jamás ha conseguido efectos convincentes más allá de lo que se logra con un sucedáneo que funciona como placebo. Niega los principios de la física y la química, no tiene ningún efecto farmacológico y a pesar de eso sus consumidores piensan que a ellos les funciona.

No son medicamentos

"Como falsa terapia que es, sin avales científicos y aprovechándose de la laxitud de la ley que la intenta regular, se introduce en nuestro ejercicio a muchos niveles: farmacias que la dispensan y recomiendan, universidades que se atreven a enseñarla (pocas, afortunadamente), sociedades que se llaman 'científicas' que la incluyen en sus guías terapéuticas y nuestro más importante órgano representativo, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que la acoge sin pudor y le da una oficialidad que no debe tener", explica este grupo de profesionales en su nota de prensa.


Farmacéuticos contra la homeopatía
Un grupo de farmacéuticos ha publicado una carta abierta dirigida a sus representantes para pedirles que la homeopatía salga del mundo de la farmacia.
Publicado en Libertad Digital 30-09-2016

Esta pseudoterapia se fundamenta en la administración de cantidades infinitesimales de sustancias que, si se aplicaran en grandes proporciones a un individuo sano, producirían los mismos síntomas que se pretenden combatir. Se supone que estos productos son más efectivos cuanto más diluidos están.

Como explicaba a Sinc Vicente Baos, experto de la Agencia Europea de Medicamentos, en España "su venta no tiene ninguna restricción, son productos alegales. Se rigen por una regulación del año 94 que permitía su venta y consumo, pero no poseen una regulación según su análisis. La regulación que los igualaba a los medicamentos formales indicaba que solo tenían que demostrar su calidad, no su eficacia ni para qué enfermedades están indicados. Se les llama medicamentos y no lo son".

Según explican los farmacéuticos firmantes, que no pertenecen a ninguna organización que los agrupe pero sí cuenta de Twitter, después de lanzar esta carta organizarán más actividades en las que se incluirán a otros colectivos como estudiantes, médicos, fisioterapeutas, matronas, químicos, físicos" y todo aquel que tenga criterio para confirmar que la homeopatía no es más que un engaño que lleva 200 años con sus artes, pero que tiene los días contados", afirman.

CARTA ABIERTA AL MINISTERIO DE SANIDAD, ASUNTOS SOCIALES E IGUALDAD, PRESIDENTE DEL CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE FARMACÉUTICOS, A LOS DECANOS DE LAS FACULTADES DE FARMACIA Y PRESIDENTES DE SOCIEDADES CIENTÍFICAS FARMACÉUTICAS

Los abajo firmantes con motivo del DÍA INTERNACIONAL DEL FARMACÉUTICO, licenciados todos en farmacia, y ejerciendo en los diversos sectores de nuestra profesión, nos dirigimos a Vds. para que intervengan y demanden que la homeopatía no sea avalada por ninguna organización científica, gubernamental, universitaria ni profesional farmacéuticas: Ministerio de Sanidad, Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Facultades de Farmacia ni sociedades científicas.

Los motivos que nos llevan a expresar esta petición son de índole científica, técnica, ética y profesional. Como profesionales sanitarios que somos y conscientes de nuestra importancia como técnicos en el Sistema Nacional de Salud, apostamos por que nuestro ejercicio profesional esté siempre sustentado en criterios científicos y técnicos validados, así como acordes con la legislación vigente.

Mucha gente cree hoy en día que la HOMEOPATÍA es una terapia válida y sus productos reciben el nombre de MEDICAMENTOS sin que exista ningún aval científico que así lo demuestre, permitiéndose la comercialización de productos con indicación terapéutica que incumplen toda la legislación y normativa sanitarias y a la que están sometidos los verdaderos medicamentos.

También se introduce en Colegios de Farmacéuticos que cuentan hasta con vocalías "ex profeso" y hasta ofrecen formación a sus colegiados, incumpliendo sus estatutos y códigos éticos, que rezan:

16.- El farmacéutico proporcionará una información veraz y adecuada a cada paciente, no fomentando en ningún caso expectativas terapéuticas injustificadas o inadecuadas y promoviendo su derecho a la prevención y diagnóstico de la enfermedad y a tratamientos eficaces y seguros

Llega a aparecer en guías clínicas de sociedades científicas, menospreciando así el valor que la ciencia puede dar a la terapéutica moderna.

Hay facultades de farmacia que incluyen en sus planes de estudios asignaturas de esta falsa terapia, dañando la imagen de la universidad y la profesión al incluir la homeopatía con el resto de los tratamientos científicos, sin ninguna evidencia que la respalde. Porque la homeopatía no es ciencia ni ha curado a nadie de nada en más de 200 años.

Por eso, apelamos a la profesión farmacéutica para que no permita que el engaño de la llamada "terapéutica homeopática" esté presente en nuestro ejercicio profesional ni en OFICINAS NI SERVICIOS DE FARMACIA, donde se le da un indebido amparo científico. Todo esto sin olvidar el peligro que conlleva para los pacientes el remplazo o abandono de terapias que sí han demostrado su efectividad.

Esperamos su apoyo y colaboración para que la homeopatía deje de tener el aval de nuestra profesión en su ámbito de actuación y trabajo.

Atentamente.


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